Joderlo todo

Publicado en ¿Qué pasa aquí?

La solución no es marginarse, sino joderlo todo. La mayoría de las mujeres ya están marginadas; de hecho, nunca estuvieron integradas. Marginarse significaría dar el control a los pocos que no se marginarán; sería hacer exactamente lo que los dirigentes del Sistema quieren; sería hacerle el juego al enemigo; reforzaría el sistema en vez de minarlo, ya que este se basa por completo en la no-participación, la pasividad, la apatía y la no implicación de la masa formada por las mujeres.

Valerie Solanas

El 23 de febrero y el 7 de marzo de 1983, un grupo de mujeres armado e ilegal llamado Rote Zora, prenden fuego al coche del ginecólogo Hans Joachim Lindemann, médico jefe del hospital Elisabeth de Hamburgo y destacado por practicar más de 700 esterilizaciones forzadas en todo el continente americano. El 8 de marzo de 1983, hacen arder el coche del traficante de mujeres Heinz Kirschner en Colonia y hacen estallar un explosivo en la embajada filipina en Bonn por el comercio con mujeres asiáticas. El 13 de abril de 1985, y como contribución al congreso ‘Mujeres contra la tecnología genética y reproductiva’, colocan un explosivo en el Parque Tecnológico de Heildelberg antes de su inauguración. El 5 de agosto de 1986, entran en el Instituto de Genética Humana de Münster para destruir, por medio del fuego, la mayor cantidad de archivos. Los días 21 de junio y 15 de agosto de 1987, y en solidaridad con la huelga de mujeres de la fábrica textil Flair Fashion en Corea del Sur, estallan bombas en las sedes de la empresa Adler en Haibach, Halstenbeck, Bremen, Oldenburg, Isernhagen, Kassel, Holzwickede, Neuss, Frankfurt y Aachen.

El 22 de noviembre de 1982, el colectivo de acción Wimmin’s Fire Brigade, asumía la responsabilidad de los cócteles molotov arrojados contra tres tiendas de la Red Hot Video  en Vancouver, franquicia especializada en la distribución de cintas con violaciones, torturas y humillaciones a mujeres. Después de un año, solo quedaba una de las 13 tiendas que habían proliferado antes del ataque incendiario.

El 1 de mayo de 1979, Action Directe, hizo irrupción en el paisaje francés con el ametrallamiento de la sede parisina del Consejo Nacional de la Patronal de Francia. La madrugada del 17 de noviembre de 1986 en el Bulevard Edgar-Quinet en París, Nathali Ménigon y Joëlle Aubron, a cara descubierta, tirotearon a Georges Besse, presidente director general desde 1985 de la empresa Regie Renault y responsable del despido de 21.000 trabajadorxs.

El 8 de marzo de 1976, el periódico local Seatle Post-Intelligence recibía en su redacción una bala de la misma pistola usada en el robo al Pacific National Bank of Washington en Tukwila e iniciado por Rita ‘Bo’ Brown vestida de hombre al extender una nota al cajero del banco que decía: ‘Esto es un atraco, tengo un arma. La Brigada George Jackson’.

A finales de los años 60 y coincidiendo con los profundos cambios en las sociedades occidentales posteriores a las movilizaciones feministas, los países industrializados comenzaron a enfrentarse a un movimiento crítico que reanudó la acción política organizada violenta con una altísima presencia de mujeres dentro de estas organizaciones revolucionarias clandestinas. Esta violencia, y ‘emancipación excesiva’ de las mujeres, siempre ha desorientado al patriarcado que, en primer lugar, consiste en la falsa división de las personas en dos categorías rígidas (hombre y mujer) que se afirman como naturales y morales e intenta destruir, social y físicamente mediante la violencia y la exclusión, a cualquiera que no encaje en sus roles o rechace este binarismo de género. El patriarcado coloca al hombre en una posición de poder y a la mujer en una posición sumisa, por lo que, otorga exclusivamente a los hombres la habilidad y el derecho al uso de la violencia. Considerando esta dicotomía tradicional femenino-masculino y la ideología esencialista que exige pensar a las mujeres como hechas para dar la vida y no para quitarla, las mujeres y las personas transgénero, receptoras primarias de la violencia dentro de la sociedad patriarcal, debemos defendernos pacíficamente frente a la opresión, lo que quiere decir teniendo en cuenta las realidades de la gente, ‘poner la otra mejilla’, ‘sufrir pacientemente la injusticia’, ‘dignificar el sufrimiento’, ‘feminizar la pasividad’, ser víctimas. Por tanto, la masculinización de la violencia (con su relación con la no-violencia), además de implicar una posición de privilegio (porque ignora que la violencia ya está aquí) y de fundamentarse en un olvido histórico, es sexista y, en su propósito de cambio, no aspira ni a la revolución ni a la aniquilación del estado ni del trabajo ni de las fronteras ni de todas aquellas estructuras necesarias a la existencia de la dominación. Porque, evidentemente, la lucha por la liberación completa, y no por una determinada reforma, supondrá el uso de una diversidad de tácticas (incluida la autodefensa y el contraataque) que se deberían de escoger en función de la situación particular y no a partir de un código moral preconcebido que destruye toda forma de conciencia autónoma expresada y que otorga al estado el derecho de determinar cuáles son los límites permitidos de la protesta.

Tratar lo real con honestidad siempre supone ejercer una violencia, hacia uno mismo y hacia lo existente, porque implica dejarse atravesar cuerpo y mente y porque supone entrar en escena para tomar posición y violentar. La radicalización de las prácticas militantes de las mujeres es una doble transgresión porque infringe la ley y la división sexual del trabajo. Combate la construcción social de la desigualdad de sexos y el monopolio simbólico de los hombres.

Rote Zora: La categorización de la resistencia en legal e ilegal no es nuestra, solo denomina lo que la clase dominante está dispuesta a permitir. Para nosotras está claro que la lucha de las mujeres no puede renunciar a la organización de la subversión y la contra-violencia pero la mayoría de nosotras tenemos dificultades a la hora de confrontar de manera directa y violenta -a nivel psíquico y físico- al enemigo. Las mujeres tienden a evitar una confrontación abierta con el Poder y la violencia, se quedan en el exilio mientras pueden. Una técnica de supervivencia, pero también una actitud victimista. Esta actitud de víctima lleva a sustraerse de la responsabilidad de la situación social y a convertirse en cómplice. La internalización del ser mujer como forma más eficaz de asegurar el poder masculino se lleva a cabo mediante mecanismos muy sutiles, como impedir el desarrollo de la autoestima a través de la educación, la moral y el amor, que determinan las normas y obligan a la asimilación. El poder se asegura mejor a través de mecanismos encubiertos, para que las mujeres se identifiquen con él sin la aplicación de la violencia explícita. Así se adaptan y sostienen su rol social. Así la situación de la mujer lleva más bien a la anulación de su identidad y a la autodestrucción que a la lucha contra su opresión. A las mujeres se las adiestra para sentirse cómodas con la impotencia y para disimular la destrucción psicológica que este sistema causa a su emocionalidad. La compasión hacia los oprimidos por parte de éstas se ha desarrollado fuertemente, lo que no se ha desarrollado es el odio hacia los opresores, los enemigos. El odio tiene que ver con la destrucción, y la destrucción les da miedo porque plantea una amenaza real para la clase dominante.

Ann Hansen y Juliet Belmas (Wimmin’s Fire Brigade y Direct Action): Durante siglos las autoridades han reaccionado violentamente contra todas las mujeres que les plantan cara; antes nos solían tildar de ‘brujas’ y nos quemaban, ahora nos etiquetan como ‘terroristas’ y así intentarán sepultarnos bajo sus lápidas de cemento. Durante muchos siglos y en la mayor parte de las sociedades el patriarcado nos ha separado a hermanas y hermanos. Las instituciones sociales han atrofiado y mutilado el potencial humano de las mujeres por retomar el control de sus propias vidas, mientras convertían a nuestros hermanos en nuestros gobernantes y violadores. A lo largo de sus vidas se ha privado a las mujeres de desarrollar las consideradas ‘cualidades masculinas’ de fortaleza, agresividad, poder, razón e intelecto; mientras tanto, los hombres nos enseñaban a despreciar las llamadas ‘cualidades femeninas’ de sensibilidad, espiritualidad, sensualidad y emotividad. No hay ninguna razón biológica por la que las ‘cualidades masculinas y femeninas’ no puedan vivir armónicamente en el mismo cuerpo. Pero a pesar de esto, la socialización patriarcal ha destrozado nuestros ricos y complejos seres por completo, dejándonos un patético disfraz de mujeres y hombres cuya única función es resultar rentable para el sistema capitalista.

Rote Zora: Cuando experimentamos y logramos cosas que nos hacen más capaces de obrar, cuando abrimos aquellas puertas que están cerradas para nosotras, nos proporciona una fuerza real. Es importante experimentar que las barreras son transgredibles, que ningún límite es tan definitivo que no pueda ser superado, ni el de nuestras capacidades ni el de la viabilidad de nuestros propósitos. La conciencia de que el Capital existe interiorizado en todos los aspectos de la vida y no solo en la producción, genera la necesidad y también la posibilidad de un proceso revolucionario profundo de todas las condiciones de vida. Esto es una oportunidad para nosotras, mujeres, de salir de las estructuras de roles preestablecidas, de actuar en toda la vida social e influir sobre su dirección. Y esto no solo en la imaginación, sino también en la acción y en la forma responsable de actuar. Esto significa el desarrollo de nuestra identidad y potencialidad (inesperadas).

Sylvia Rivera (S.T.A.R.): Estoy encantada de haber estado en los disturbios de Stonewall. Recuerdo que cuando alguien lanzó un cóctel Molotov, pensé: ¡Dios mío, la revolución finalmente está aquí!’ Siempre creí que tendríamos que defendernos. Estaba segura de que nos defenderíamos. Solo que no sabía que iba a ser esa noche. Estoy orgullosa de mí misma por haber estado allí aquella noche. Si me hubiera perdido ese momento, me habría sentido de algún modo dolida porque fue entonces cuando vi como cambiaba el mundo para mí y para mi gente.

Direct Action: La búsqueda de herramientas con las que emprender una guerra contra la sociedad es el elemento central de la lucha. La historia, la teoría, el análisis, la propaganda: todo es vital para la extensión o el aumento de la revuelta. Necesitamos la propagación del caos a todos los niveles de la sociedad, la subversión de nuestros roles e identidades, y la zozobra total de este mundo. El patriarcado no puede ser destruido mediante la integración paulatina de las mujeres dentro de las estructuras del capital y del estado. No puede destruirse a través de obtener un salario para las amas de casa, las agentes de policía, las espiritistas, las mujeres de negocios, o mediante un éxodo separatista. Esas reformas solo reforzarán el control al facilitar su difusión a través de toda la vida social y la colonización de nuestro ser. Cuando más ensanchamos la dominación para incluir a nuevos sujetos, más fuerte hacemos que sean nuestras cadenas.

Rote Zora: Es necesario que las mujeres radicales no les dejen el campo del discurso público a las reformistas, sino que propongan discusiones sobre estrategias revolucionarias y las hagan discutibles. El pacifismo solo vale para las que, en realidad, no quieren abolir el Sistema patriarcal sino ganarse un puesto como mujeres críticas pero conformes con el Sistema.

Juliet Belmas (Wimmin’s Fire Brigade y Direct Action): Tengo la firme creencia de que la acción habla por encima de las palabras, de que hay que desafiar y no intentar convencer y de que el enfado extremo es la verdadera fuerza que hay tras todo cambio social.

Rita ‘Bo’ Brown (Brigada George Jackson): Mi corazón rebosa rabia hacia el sistema capitalista-imperialista que nos atrapa y destruye desde que nacemos. Soy el enfado de la gente cual trueno que sigue a la lluvia que sanará la tierra.

Amor y rabia – Fuego y humo


Bibliografía

Como la no-violencia protege al estado. Peter Gelderloos (Crimental e Ignición): https://edicionescrimental.files.wordpress.com/2014/05/como-la-noviolencia-protege-al-estado2.pdf

La danza de Mili sobre el hielo. Rote Zora (Diaclasa): http://www.feministas.org/IMG/pdf/rote_zora_-_rote_zora.pdf

Cuando la militancia elige tomar las armas: Las mujeres de Action Directe y los medios de comunicación. Fanny Bugnon (Zanzara): https://distribuidorapeligrosidadsocial.files.wordpress.com/2011/11/cuando-la-militancia-elige-tomar-las-armas.pdf

Hacia un transfeminismo insurreccional (Peligrosidad social): https://distribuidorapeligrosidadsocial.files.wordpress.com/2011/11/hacia-un-transfeminismo-insurreccional.pdf

Guerra al patriarcado. Guerra a la tecnología asesina. Declaraciones, ensayos y comunicados de ‘Acción Directa’ y de la ‘Brigada de la Mujeres Incendiarias’ (Imperdible)

Fuego Queer. Historia de la ‘Brigada George Jackson’ y del colectivo gay anticarcelario ‘Hombres contra el sexismo’ Ed Mead y Rita ‘Bo’ Brown [1975-1978] (Imperdible)

Acción Travesti Callejera Revolucionaria. Supervivencia, revuelta y lucha trans antagonista. Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson (Imperdible)

Comunicado de las Juventudes Libertarias: ¡Moríos modernos!

Publicado en ¿Qué pasa aquí?, Difusión

Recientemente, una pintada sobre la galería y librería Swinton & Grant en Lavapiés, en la que se podía leer “Moríos Modernos” , despertó la indignación de parte de la comunidad cultural de Madrid. Otros, los menos, saludaban este gesto que enmarcaban en la lucha contra la gentrificación de los barrios.

La acción llevada a cabo por las Juventudes Libertarias, ahora se explica en un manifiesto recién lanzado y que cierra su texto con la proclama: ¡Guerra a lo superficial, acción directa contra todo lo que nos oprime!”.