Se quema el Ninot del rey en el día de la Hispanidad

La escultura que presentaron hace dos años en la Feria ARCO los artistas Santiago Sierra y Eugenio Merino se ha quemado completando así el proyecto artístico.

Los artistas han elegido el día de la Hispanidad para quemar la figura escultórica del rey Felipe VI en el municipio barcelonés de Berga. Se trata de una obra hiperrealista de casi 5 metros de altura elaborada con materiales combustibles (cera, resinas, madera, tela y pelo natural) que las llamas han consumido hasta dejar sólo una calavera ignífuga a modo de “vanitas” y las cenizas. Además se cuenta con material fotográfico de la quema y un vídeo, que una vez editado, podrá ser adquirido por cualquier coleccionista interesado, junto con la calavera, las cenizas y las fotografías.

La obra se había realizado con la intención de ser quemada con el mismo ánimo con el que se queman las Fallas en la cultura popular: deshacerse de lo viejo y de lo corrupto para dejar paso a lo nuevo. Fue presentada por Santiago Sierra y Eugenio Merino en febrero de 2019 en el stand de Prometeogallery di Ida Pisani, que realizó la producción, durante la 38 edición de la feria de arte contemporáneo ARCO, causando un gran revuelo entre el público y la prensa. Hoy 12 de octubre ha culminado su proceso.

Santiago Sierra y Eugenio Merino son dos artistas conceptuales contemporáneos de gran proyección internacional que realizan un arte político crítico de gran impacto. En esta ocasión decidieron unir sus esfuerzos y fundir sus estilos para la producción de esta obra de arte procesual que aspira a convertirse en un documento histórico de su época, expresando los sueños y los deseos de gran parte de la población de deshacerse de una institución caduca.

De supuestos y policía

Disolución cuerpos represivos. Santiago Sierra. El Eko (Jornadas de Arte y Creatividad Anarquista 2018).

De supuestos y policía

Por @Descansante

Dados los sucesos acaecidos en Vallecas el pasado 24 de septiembre, vuelvo a poner en duda, no a la actuación policial, sino a la policía misma. ¡Es, sin duda, una polémica que surge desde hace años que, proletarios y clases subalternas engrosan las filas del aparato represivo! Y, quitando la mitomanía de ese componente interclasista -que es el policía- como obrero, en el Estado español la historia nos enseña que sólo a través de una profunda división social del trabajo (relegar la seguridad a un órgano especializado), el auge de la propiedad privada (expropiaciones, cercamientos… por parte de la burguesía), la disputa entre la burguesía y la nobleza (necesidad de un aparato represivo ideológico) y el temor al proletariado y lumpenproletariado armado (los primeros policías en susodicho Estado fueron artesanos y pequeña burguesía que tenía que costearse sus propios trajes, limitando así la entrada a los desposeídos), sólo las filas obreras integran estos cuerpos cuando se ha generalizado y hegemonizado el orden burgués e ilustrado, cuando se ha normalizado y estabilizado el modo de producción capitalista.

Este proceso de transformación está muy bien definido por Nuño Negro en «Un monstruo indestructible» dentro de su acepción de la policía como «idea de futuro social», esto es, la integración y asimilación social de la necesidad de estos cuerpos. Pero, y al margen de la composición de este aparato, cabe, y es preciso, hacerse unas preguntas, unos supuestos:

Pongamos que los (barrios) pobres se manifiestan con más violencia que los ricos (herederos de modales ilustrados). ¿No supondría esto la asunción de que la policía está diseñada para contener esta violencia, es decir, a la forma de expresión de la clase obrera? Si los barrios obreros tienen un carácter violento en la expresión de sus demandas, la policía, encargada de mantener el orden (y monopolizar la violencia) sería visiblemente una institución de represión a la clase obrera, pues esta es (según qué tesis), más maleducada, más violenta, más informal. Luego la violencia de la policía está dirigida a la contención de la violencia obrera.

Sin embargo, supongamos que no es cuestión de modo, ni formas; que son idénticas en expresión, aunque no en contenido; es decir, supongamos que la forma de manifestarse es similar entre estos estratos sociales, que nuestras expresiones se pueden clasificar dentro de la «normalidad», que, fundida en la legalidad, concede la violencia y su monopolio a la policía. Entonces, y el citado suceso demuestra que, esa igualdad en formas se reprime con más -o más bien entera- fiereza en barrios obreros.

A modo de resumen, sean ‘los manifestantes obreros’ más violentos o no, la función de la policía es exactamente idéntica, y el análisis y conclusiones que podemos sacar de las experiencias para con este cuerpo son: si somos más violentos a la hora de manifestarnos que las clases pudientes, supone asumir que la policía (diseñada para contener la violencia) con-tiene a los obreros y a su expresión de manifestación; si son idénticos en violencia frente a otras clases, hay que asumir a este cuerpo con su continente necesariamente ideológico y de clase. Esto es que, poniendo cualquier supuesto, nunca la policía cuenta ni tiene un buen lugar más que en la burguesía o en su orden. Es una cuestión de clase, ¡disolución de cuerpos y fuerzas de seguridad, sean o no del Estado!

EMOSIDO ENGAÑADO: Vandalizan el nuevo memorial de La Almudena a las victimas entre 1936 hasta 1944

EMOSIDO ENGAÑADO

El Grupo Antipatriótico Nihilista (GAN) ha vandalizado el Memorial de La Almudena, que recuerda a todos los represaliados desde 1936 hasta 1944, igualando de forma grotesca a víctimas y verdugos.

Hemos sido engañados por un Ayuntamiento neofascista que quiere borrar la memoria de la represión, la persecución y los asesinatos ejecutados por la dictadura franquista.

Hemos sido engañados también por el antiguo equipo de gobierno “progresista” que no cumplió su propia promesa, como tantas otras, de inaugurar el memorial.

Hemos sido engañados por un artista que no ha sido capaz de defender su creación original, anteponiendo la estética a las funciones de reparación y justicia para las que el memorial había sido concebido.

Han pasado 45 años desde la muerte del criminal de guerra y dictador Franco y todo sigue “atado y bien atado”.

Hemos sido engañados y lo decimos a viva voz.

Grupo Antipatriótico Nihilista (GAN), en la guerrilla de las guerras culturales.

Madrid, 9 de septiembre de 2020

Vía: EL LOKAL

Las cárceles de la democracia.

Amadeu Casellas, preso español y militante anarquista, es conocido por repartir el dinero que robó a diversas entidades bancarias y por las huelgas de hambre que protagonizó durante los últimos años de su estancia en prisión.

De su experiencia en prisión, 28 años encarcelado, y de su postura nos habla en una serie de videos que actualmente está subiendo a su canal de youtube, en los que relata de primera mano los abusos y violaciones de los derechos humanos en las cárceles de la democracia española.

1.- Introducción en las cárceles de la democracia

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Arte y anarquía en Medialismi 2.0

Medialismi 2.0, Corciano, Perugia 13-16. 08. 2020, hasta el 15 septiembre

Cartel de la Escuela Moderna/Ateneo Libertario

El colectivo Escuela Moderna/Ateneo Libertario y la revista ApARTe°, la única revista que desde hace más de 20 años se ocupa de la relación entre las artes y la Anarquía, participan en el Festival Corciano 2020 Medialismi 2. 0 aportando una contribución de las culturas libertarias que tocan diferentes temas, desde la iconoclasia hasta la Historia del Arte, desde la memoria histórica de las luchas sociales hasta las migraciones, desde la mercantilización del cuerpo femenino hasta la represión policial, desde la ecología hasta la ecología social, desde las culturas marginales hasta las situaciones dramáticas de los trabajadores del campo, con los siguientes materiales:

VÍDEO

Nicoletta Braga: global project Frame/3. 6’20”, color, Italia, 2012-2015

El vídeo de la performance trata de la relación entre arte-economía y discriminación social bajo una luz contemporánea analizada a través de gestos e historias; una habitación roja con dos amantes intercambiando ternura, una habitación oscura con una última cena con la mujer de Cristo y la mujer negra, una habitación azul donde un bloque negro perturba a un inversor financiero y un vídeo de disturbios y manifestaciones, que termina con un buffet de testículos de toro (de Wall Street).

colectivo Democracia: Eat the rich. 3’40”, color Chile, 2020

Manifestantes en Chile que luchan contra el neoliberalismo salvaje al grito de la dignidad y contra la resonante desigualdad social, manifestándose irónicamente en los barrios de la clase rica, donde históricamente se reprimen los intentos de crítica social.

Pedro G. Romero: 9 Sevillas. 9’12”, color, España, 2018

Un video sobre el flamenco y la cultura gitana en Sevilla y Andalucía, las marginaciones y las atmósferas de una antigua cultura profunda e inmortal.

Santiago Sierra: 3000 huecos de 50 x 50 x 190 cm. 17′, 12” blanco y negro, España 2002

3000 huecos, fosos, excavados por inmigrantes senegaleses en la provincia de Cádiz, pagados con una tarifa sindical. La obra resume en imágenes la necropolítica y los tanatos políticos del Estado que incluso haciendo esto cava la tumba por sí mismo… la emocionante secuencia nos pone frente a la vida y la muerte.

INSTALACIÓN PERMANENTE

Nicoletta Braga: Una hectárea de naranjos, desde 2019 trabajo en curso. Plantación de una hectárea de naranjos de a poco, plantación generalizada en Portugal, Italia, Grecia, España. Considerando que un naranjo ocupa unos 16 metros cuadrados, se necesitan unas 625 naranjas para alcanzar la hectárea. El anagrama de ‘Ha – aranci’ es Anarchia. 

CARTELES

Escuela Moderna/Ateneo Libertario+Ap ARTe°: Proyecto de un monumento a Giuseppe Pinelli, 2019

Nicoletta Braga: A la República Española, Braga, 2009

Elisa Franzoi: Nada que vender, 2019

Laura Pinta Cazzaniga: Fruto de la explotación, 2019

Regina José Galindo: Poesía sin título, 2020

Santiago Sierra: 3000 huecos de 180x50x50 cm cada uno, Vejer de la Frontera, Cádiz, 2002

Arianna Ferreri: Remake, homenaje a Venere degli stracci, 2020

Michelangelo Pistoletto: La Venere degli stracci, 1967

profesor Bad Trip, (Gianluca Lerici): Bakunin, 2002 (del Archivo de ApARTe°)

colectivo Democracia: Silencio, 2018

Living Theatre: Siete meditaciones sobre el sadomasoquismo político, 1973 (cartel de los Archivos ApARTe°)

Edvige Cecconi Meloni: CLXXXII, 2019

Redes de apoyo mutuo vecinal. Somos Tribu

De lo poco bueno que nos ha dejado la pandemia, destacamos la generación espontánea de redes de apoyo mutuo que han cubierto las carencias del sistema asistencial. Somos Tribu VK surgió en Vallecas, un barrio con una larga tradición de lucha asociativa, pero en cada barrio han surgido iniciativas similares que han puesto de manifiesto la necesidad y la potencia de la autoorganización.

La identificación de la vida con la supervivencia

Raoul Vaneigem

LA IDENTIFICACIÓN DE LA VIDA CON LA SOBREVIVENCIA ES UNA DE LAS MENTIRAS FUNDADORAS DE LA CIVILIZACIÓN MERCANTIL

La sobrevivencia es la forma economizada de la vida. En cualquier tiempo, la existencia de individuos y colectividades no ha sido más que un infierno con aire acondicionado. Los únicos cambios apreciables se limitaron a traducir, de acuerdo con las tormentas y apaciguamientos de la historia, las variaciones de lo intolerable.

Porque la vida economizada, la vida sin vida, ha sido siempre un lugar de decepción y de desolación, a tal punto que la imaginación angustiada ha abogado por otro lugar tan admirable pero que es preciso morir para poder alcanzarlo.

Ciertamente, los ricos vegetan más cómodamente que los pobres, pero en términos de ser feliz, ¡nada de nada! La culpabilidad, el miedo, la frustración, la amenaza de la morbosidad omnipresente los persigue del mismo modo, como si su absurda carencia de vida, multiplicara los espectros de esta locura evocada por Erasmo, Brandt y Quevedo. Explotadores y explotados se relacionan con terror endémico, temiendo a la daga que puede brotar de cada mano amiga o enemiga. El desliz mental y la explosión de violencia indiscriminada tienen caprichos en cada esquina.

Pero desde esta esquina callejera rabiosa, la conciencia humana también está abriéndose camino. Fue necesaria una renuncia a toda prueba para acomodarse a lo largo de las horas y de los siglos a este exilio de sí mismo donde vemos los deseos más
ardientes volverse su contrario y son empujados a la tumba a cualquier edad.

¿A qué masoquismo religioso y profano nos entregamos para atribuir – a un castigo divino, a una caída decretada por mandato celestial o debida a alguna malformación ontológica – esta frustración que nos lleva a desgarrarnos y a desgarrar a otros?

El saqueo de la Tierra con fines de lucro la ha reducido a un “valle de lágrimas” donde la mujer, el hombre y el niño deben “ganarse el pan con el sudor de su frente”. La expresión bíblica expresa con una loable precisión a qué ruptura y a qué desviación el proceso de evolución ha estado confrontado luego que, en unos pocos milenios, las civilizaciones basadas en el
nomadismo y la recolección de recursos naturales, la igualdad del hombre y de la mujer pasaron a una civilización que desarrollaba la agricultura intensiva y comercio competitivo al basarlos en sociedades sedentarias jerárquicas, patriarcales y militarizadas.

En resumen. El homínido se vio involucrado en una civilización donde el humano ha sido desposeído de su ser en beneficio del tener. La empresa del trabajo hasta nuestros días ha vampirizado el potencial de creación que es la verdadera riqueza de las mujeres y los hombres. Reducida a producir ganancias, cualquier criatura que se vea obligada a trabajar se equipara con un objeto de mercado. Ya sea que se apropie de la función intelectual que establece el dominio de la cabeza sobre el cuerpo y del amo sobre el esclavo, o que su condición manual lo someta y lo ponga bajo las órdenes de un jefe, todo trabajador tiene ni más ni menos que el estatus de una mercancía.

La sobrevivencia es la vida desnaturalizada. La evolución de nuestra especie nos ha conferido el privilegio de transformarnos transformando el mundo. Lo que se bosquejaba en el paleolítico implementó la facultad de crear un entorno natural recogiendo lo que hay en el maná terrenal, favoreciendo las potencialidades creativas del hombre y de la mujer en proceso de humanización. Encontrarse obligado a renunciar a la exuberancia experiencial de la vida para invertir esta energía vital en una fuerza laboral que transforma el mundo y sus habitantes en mercancías, no tiene lugar sin que se produzca una cierta morbilidad psicológica, un desequilibrio donde no sabemos quién, si el homínido o la bestia, trazan el siempre árido camino del Destino.

Confundir la vida con la sobrevivencia hace de la realidad una realidad de falsedades establecida por el sistema de explotación del hombre por el hombre, que es la base de nuestra civilización mercantilizada. ¿Quién aún cree que garantizar el pan diario justifica la necesidad de trabajar mientras que todo el tiempo una minoría se enriquece a expensas de una laboriosa mayoría, obligada a pagar por los bienes que produce?

Sacrificar sus deseos en el altar del trabajo es sacrificar el ser por el tener y el gusto por la apropiación. Un propietario no disfruta de sus bienes, trabaja para hacerlos producir. La usurpación sustituyó el ejercicio de la creatividad por una miserable actividad mecánica, establecida por el imperio del dinero que envenena las acciones de los vivos. ¿Acaso los amantes no sienten los efectos devastadores cada vez que los refinamientos de la ternura dan paso al apaciguamiento sin amor?

La sobrevivencia es la adaptación a un malestar fabricado a sabiendas. Que la metafísica continúe a ver ahí una malformación ontológica o una falla natural es sólo una de las afirmaciones cínicas de quienes hasta ahora han mantenido la mentira permanente en la que nuestra existencia está envuelta.

¿Hasta qué grado de desesperación frenética vamos a tolerar lo intolerable? ¿Es que vivir y encontrarse desde la infancia hasta la muerte, se reducirá a una existencia de bestia de presa y de bestia de carga?

Tener un diploma, un trabajo, un ascenso, tarjetas bancarias, una autoridad, un rol, una función, no es el ser. Ser significa tomar conciencia de su deseo de vivir a fin de aprender a vivir según sus deseos.

¿Hasta qué punto de degradación y servidumbre voluntaria vamos a caer y arrastrarnos a un estado de sobrevivencia) en un mundo donde la desgracia y la muerte se adornan con más atractivos que la felicidad y la vida? No hago la pregunta para agregar a la resignación el peso de la culpa. Ella es el fruto de mi ira, de mi impaciencia de ver los ojos y los oídos deshacerse de lo que los obstruye: la omnipresencia otorgada al dinero, las ganancias, el poder, a los negocios y su odioso privilegio de sofocar los gritos de la vida oprimida.

No hay lugar para la alegría en el laberinto donde la existencia arrastra sus esperanzas y decepciones. Los rincones donde la penumbra, la melancolía, la desesperación están tratando de exorcizarse son sólo callejones sin salida: las drogas, el trabajo,
la liberación y la violencia de la frustración caen en el cesto que la rentabilidad extiende en todas partes. ¿Cómo la vida prohibida no prestaría encanto a la muerte? Porque la muerte también es fuente de ganancias. La muerte de los paisajes, de las poblaciones, de los animales, de los océanos, de los bosques. El ejército de las multinacionales, las mafias políticas y los resignados que hacen los plebiscitos que las favorecen forman el partido del Ángel de la Muerte o de los Grandes Segadores, el único que domina hoy.

Fragmento de Llamado a la vida contra la tiranía del estado y del mercado, libro de Raoul Vaneigem inédito en castellano, publicado íntegramente en http://comunizar.com.ar/ en traducción para América Latina de Itzamná.

Libro completo: http://comunizar.com.ar/wp-content/uploads/Vaneigem-Llamado-a-la-vida.pdf

Contra la mascarilla obligatoria

Si eres de los que se da un baño en el mar con la mascarilla y los guantes puestos; o si eres de los que le encasqueta la mascarilla al crío de cuatro años; o si eres de los que considera que llevar la mascarilla ocho, diez, doce o catorce horas en el puesto de trabajo es un derecho de los trabajadores y no un atentado contra su salud y su dignidad; o si eres de los que piensa que llevar mascarilla es de ser buen ciudadano; o si eres de los que va a la manifa contra los recortes, contra el racismo o contra la ley mordaza con la mascarilla puesta; o si estás conforme con que entre en vigor en Cataluña la obligación de llevarla siempre, aunque haya distancia de seguridad; o si sencillamente eres de los que no entiende por qué hay que ponérsela a la fuerza y encima creerse que eso puede ser bueno para algo…  entonces tal vez te interese leer esta hoja, en la que se dan ALGUNAS RAZONES CONTRA LA MASCARILLA OBLIGATORIA.

Si te parece oportuna y útil para lo que sea, difúndela y repártela de la manera que mejor te parezca.

¿TE HAS PARADO A PENSAR EN SI LA MASCARILLA OBLIGATORIA DE VERDAD SIRVE PARA LO QUE NOS DICEN QUE SIRVE?

¿TE HAS PARADO A PENSAR EN QUE PARA LO ÚNICO QUE SEGURO QUE SIRVE ES PARA NO DEJARNOS HABLAR NI RESPIRAR, PARA ALIMENTAR EL CLIMA GENERALIZADO DE MIEDO, PARA QUE CADA CUAL MUESTRE SU OBEDIENCIA, PARA SEÑALAR AL QUE NO SE SOMETE?

¿TE HAS PARADO A PENSAR EN QUE, CUANDO UNA ORDEN ES TAN ESTÚPIDA Y TAN DAÑINA, SE PUEDE DESOBEDECER?

CONTRA LA MASCARILLA OBLIGATORIA,
¿TE HAS PARADO A PENSAR?

Desde la orden gubernamental del 19 de mayo, confirmada y retocada por Real Decreto el 9 de junio (es decir, en pleno estado de excepción), y hasta que el gobierno tenga a bien declarar «finalizada la situación de crisis sanitaria» (es decir, hasta no se sabe cuándo), «las personas de seis años en adelante» están obligadas a llevar mascarilla.

Son muchos los estudios que muestran que las mascarillas no sirven para impedir el contagio de enfermedades respiratorias del tipo del virus corona.* La propia OMS reconoce que «no hay suficientes pruebas a favor o en contra del uso de mascarillas (médicas o de otro tipo) por personas sanas».** ¿Qué sentido tiene entonces imponer su uso por ley, y encima a enfermos y sanos por igual?

Por otra parte, se nos ha obligado a usar mascarilla justo cuando lo peor de la epidemia ha pasado. Los hospitales ya no están saturados. Y no tiene sentido querer frenar a cualquier precio una enfermedad que sólo resulta peligrosa en unos pocos casos. Siempre ha habido enfermedades de transmisión similar y nunca se nos ha obligado a llevar mascarilla. Ahora mismo hay menos peligro que en plena temporada de gripe en otros años.

Pero no es sólo que haya muchas dudas, y muy razonables, sobre la capacidad de la mascarilla para evitar contagios. Es que además puede ser perjudicial para la salud. Cualquiera sabe que llevar mascarilla es un incordio y una guarrería que no puede sentar bien a nadie. Pero si alguien necesita que se lo confirme la ciencia, que sepa que no faltan científicos que avisan de que el vapor que exhalamos y se va acumulando en la mascarilla es un caldo de cultivo perfecto para virus, bacterias, hongos y parásitos presentes en el aire, y de que las mascarillas impiden que eliminemos correctamente el anhídrido carbónico que exhalamos, haciendo que ese desecho nocivo vuelva a entrar en la sangre a través de los pulmones, de modo que, en lugar de nutrir las células con el oxígeno que necesitan, se les devuelve una sustancia tóxica, lo que puede hacer enfermar de maneras mucho más graves que las que se pretenden impedir con la mascarilla.*** ¿Cómo puede ser que en nombre de la salud se nos impida respirar correctamente?

Si no sirve para lo que dicen lo que sirve, ¿para qué sirve entonces la mascarilla obligatoria?

Utilizar correctamente una mascarilla exige el cumplimiento constante de una serie de instrucciones bastante engorrosas que nadie o casi nadie observa. Cada cual lleva la mascarilla como buenamente puede. O sea, mal. Y no pasa nada, porque lo único que está mandado es que la lleve. Esta imposibilidad de usar correctamente la mascarilla, y la palmaria indiferencia de las autoridades al respecto, demuestra que la función de la mascarilla no es sanitaria, sino política y religiosa: no se trata de recomendaciones más o menos razonables, sino de una imposición legal, de un acto de fuerza; no se trata de mirar por la salud, sino de que se cumpla el ritual mágico de adhesión y de obediencia, que es la manera, única y obligatoria, de conjurar la amenaza abstracta y de evitar el castigo concreto.

Pero cualquiera se da cuenta de que el efecto principal que tiene esta imposición legal y este ritual supersticioso es el de separar (en el doble sentido de aislar y clasificara la gente: la mascarilla hace que sea muy difícil hablar, oculta la mitad de la cara o más y alimenta así la idea de que somos peligrosos los unos para los otros, dejando señalado como «egoísta» (y quién sabe qué más) a quien no se somete, de forma que los obedientes puedan volverse contra él. La agresividad, los malos modos y la intimidación contra quienes se resisten más o menos a llevar la mascarilla, y el desprecio absoluto por las razones que puedan asistirles, están ya a la orden del día.

Pues bien, contra una norma tan estúpida y tan dañina, o sea, tan irracional, cabe desobedecer, o al menos no obedecer más de lo que manda la propia Ley. Digan lo que digan policías, vigilantes, empleados de comercios y servicios públicos y nuestros propios vecinos, por ahora la mascarilla sólo es obligatoria por ley cuando no se puede guardar la distancia de seguridad de metro y medio, lo mismo en sitios cerrados que abiertos, y en los transportes públicos. Y están exentos de ella los niños de menos de seis años; quienes hagan deporte al aire libre; personas en supuestos de fuerza mayor o situación de necesidad; quienes tengan algún problema de salud que les impida llevarla; quienes estén haciendo cosas incompatibles con el uso de mascarilla. Así que quienes coman pipas en el tren, quienes se besen en los autobuses, quienes se suenen los mocos o fumen o beban o lo que sea donde sea han de estar exentos. Claro que las principales actividades incompatibles con el uso de las mascarillas son hablar y respirar. Exentos están también quienes tengan, por ejemplo, algo de asma o les dé ansiedad llevarla, y esto último da la impresión de que nos pasa más o menos a todos. Como las autoridades tienen la manía de no creer a la gente y la cosa se ha puesto tan violenta, hay quien prefiere que un médico le certifique por escrito esta incompatibilidad suya con las mascarillas (por mucho que la ley no exija estos certificados). Otros prefieren obedecer de manera paródica o exagerada y pintarse en la mascarilla lemas como «Yo obedezco», o el dibujito que ilustra este panfleto, o se ponen un bozal encima de la mascarilla, o salen a la calle con una escafandra o con un burka… Otros desobedecen sin más y no se la ponen nunca, o no se la ponen hasta que no les obligan. Las ocurrencias de la inteligencia no sometida no tienen fin.

Porque la salud no puede ser obligatoria

Porque no tiene sentido perder la vida para salvarla

Porque lo que nos están obligando a sacrificar no son nimiedades o lujos prescindibles, sino la vida misma…

CONTRA LA MASCARILLA OBLIGATORIA,

¿POR QUÉ NO DAMOS LA CARA?

https://contraelencierro.blogspot.com/#Mascarillas

**https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/q-a-coronaviruses

***https://www.youtube.com/watch?v=c0F6bopeS40&feature=youtu.be, minuto 33 y ss.