Cabanyal Z

Publicado en Pill Golding

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Cabanyal Z es una webserie de temática zombi ambientada en el barrio del Cabanyal de Valencia. En su página web presentan de este proyecto de carácter autogestionado y colaborativo, abierto a todos aquellos que quieran participar:

“Cabanyal Z es el retrato de un Barrio en lucha. Un Barrio marinero de la ciudad de Valencia que lleva resistiendo 15 años ante el proyecto de prolongación de una gran avenida que supondría la división del barrio en dos y la destrucción de 1651 viviendas.

Y es la experiencia adquirida en ese tiempo de lucha vecinal y la organización de diferentes colectivos ante la INVASIÓN ESPECULATIVA por parte del Gobierno valenciano (con sus Constructoras e Inmobiliarias afines) lo que hace al Barrio resistir en la serie ante la INVASIÓN ZOMBIE”.

Los actores de la serie son activistas involucrados en la defensa del Cabanyal y las referencias a la política en Valencia son constantes: “El jefe”, el siniestro personaje que parece haber desatado la invasión zombi, nos remite inmediatamente a Rita Barberá, la ex-alcaldesa de la ciudad y entre los personajes que la rodean podremos reconocer políticos y otra fauna de su entorno. El tiempo tomado en las producciones de los distintos capítulos de la serie, hasta ahora nueve, también ha permitido la incorporación de tramas en el guión que hacen referencia a distintas controversias políticas que han ido teniendo lugar en la ciudad. En este momento uno de los desafíos de la serie será como incorporar la nueva situación del ayuntamiento de Valencia con la derrota de “El Jefe” y a un paso de estar imputada o investigada como se dice últimamente, así como el triunfo que ha supuesto el reconocimiento del barrio como conjunto histórico-artístico haciendo ya inviables los planes para su destrucción.

En el capítulo piloto, que podéis ver arriba, se dibujan las lineas maestras de la serie apoyadas en una gran solvencia técnica, con un montaje y una post-producción que nada tienen que envidiar a las producciones comerciales. También hay que destacar la banda sonora, realizada con músicos y bandas locales. Los actores en su gran mayoría son amateurs y todos voluntarios, aquí no hay casting y lo explican así: “Muchos de los actores son gente del Barrio que se han ido sumando, muchos de los cuales no tenían ninguna experiencia previa en interpretación. Para sacar el máximo partido de los actores amateurs, se les crean personajes adaptados a ellos mismos para que tiren de su propia personalidad. Esta forma de trabajo es posible que sea llevada a cabo gracias a que el proyecto está vivo y el propio guión se va creando durante el proceso, teniendo en cuenta cuales son los actores que n entrando y saliendo. Por otra parte, hay otros actores y actrices (del barrio o de fuera) que sí tienen experiencia previa en interpretación o se dedican profesionalmente a ella y se suman voluntaria y desinteresadamente al proyecto.
¡¡Y siempre necesitamos Zombies y más Zombies!!”

Cabanyal Z por un lado se apropia del entretenimiento mainstream de la industria cultural y reproduce su iconografía, por otro maneja unos modos de producción que se articulan con distintos movimientos sociales y vecinales funcionando como vehículo de empoderamiento de estos. Y si bien las películas del género de zombies muchas veces han sido interpretadas en clave de metáfora política, en Cabanyal Z la metáfora más o menos sutil se sustituye por la parodia directa. El grupo de realización de Cabanyal Z, consciente de este enlace entre política y género zombi señalan:

“La temática zombie ya es un género mismo dentro del Terror. Y la actual avalancha de proyectos de temática zombie no es nada casual, ya que vivimos en una época donde la distancia entre los ricos y los pobres aumenta considerablemente a escala mundial, empobreciendo a cada vez un mayor número de personas para enriquecer mucho más a unos pocos. Esta es, sin duda, una realidad que se adapta perfectamente a la metáfora zombie: unos pocos ricos atrincherados ante una avalancha de ciudadanos hambrientos y desesperados.

En el caso de Cabanyal Z, hemos tenido también otras razones por la que hemos escogido esta temática:

-El Barrio ha resistido la avalancha especulativa. ¡Ahora resiste la avalancha zombie!

-Muchos de los ciudadanos de Valencia viven en un estado de anestesia, víctimas de la profunda manipulación mediática y la corrupción instalada en todas las esferas públicas. Gran parte de la población es incapaz de reaccionar, el miedo al poder cacique está muy instalado en la mente. ¡Pero el Cabanyal no es conformista y lucha!

-Gran parte de la memoria histórica valenciana (ya casi perdida) aún yace olvidada bajo enormes fosas comunes llenas de ciudadanos exterminados en otros tiempos no tan lejanos. ¡Algún día se levantarán de la fosa y caminarán!

-Debido al bloqueo y la profunda degradación a la que está sometido el Barrio del Cabanyal por parte del Gobierno valenciano para justificar su demolición, es un escenario perfecto para ilustrar un mundo postapocalíptico.

-¡Hay zonas en las que la acción demoledora del Ayuntamiento ha dejado solares y edificios tapiados que recuerdan al Berlín de la Segunda Guerra Mundial!

Pero en Cabanyal Z se le da la vuelta a la tortilla. Ahora Valencia está mucho más degradada por el Apocalipsis Zombie, y el Cabanyal Resiste y abre paso a la vida.”

Viendo Cabanyal Z me venía a la cabeza un interesante artículo de Jon E. Illescas, en el que se reflexionaba sobre como la industria cultural es capaz de utilizar en su beneficio (crematístico por supuesto) la imagen del compromiso político y que terminaba con la siguiente auto-crítica: “…así nos va a una izquierda incapaz de construir su propia industria cultural con sus héroes y heroínas de clase. Presa de los límites del disenso prefabricado por la industria cultural burguesa. Atrapados, como estamos, por los vendedores de sueños precocinados y (re) producidos por la oligarquía mediática al servicio del capital, nos equivocaremos una y otra vez al elegir nuestros referentes”. Quizás a los creadores de Cabanyal Z no les interese explorar la vía de una “industria cultural de izquierdas” (algo que puede ser altamente contradictorio en una superestructura ecónomica que no es de izquierdas y en un ámbito en el que los medios de distribución son más importantes que los de producción) y han optado por el trabajo autogestionado, la financiación colectiva y la distribución libre, lo que supone desmarcarse de la industria, pero donde está claro que lo que si que nos proponen son héroes y heroínas de clase en una historia narrada desde su propia posición de resistencia, en el que los referentes no son otros que lxs propixs compañerxs de lucha.

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