Campaña por la desinformación y el analfabetismo

Publicado en Memoria Histórica

“La cultura, ese invento del gobierno” decia Sanchez Ferlosio allá por 1984, quizás intuyendo fechas propicias para un nuevo Gran Hermano, no ya dictatorial y represivo sino cultural y bienintencionado, aunque igualmente manipulador. Esas presunciones se irían viendo confirmadas con los fastos del 92, Madrid Capital Cultural, Expo y Cincuentenario. En aquel contexto, para contrarrestar la pretensión gubernamental de una ciudadanía cultureta, que mejor que poner en marcha una “Campaña por la desinformación y el analfabetismo” como hicieron los Estrujenbank.
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Decía Ferlosio en el artículo citado: El Gobierno socialista, tal vez por una obsesión mecánica y cegata de diferenciarse lo más posible de los nazis, parece haber adoptado la política cultural que, en la rudeza de su ineptitud, se le antoja la más opuesta a la definida por la célebre frase de Goebbels. En efecto, si éste dijo aquello de “Cada vez que oigo la palabra cultura amartillo la pistola”, los socialistas actúan como si dijeran: “En cuanto oigo la palabra cultura extiendo un cheque en blanco al portador”. Humanamente huelga decir que es preferible la actitud del Gobierno socialista, pero culturalmente no sé qué es peor.
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Junio de 1992Estrujenbank presenta su Campaña para la desinformación y el analfabetismo, dentro del pabellón de Andalucía de la Exposición Universal de Sevilla 92 que comisarió Mar Villaespesa. La campaña incluyó: poner pegatinas por toda la ciudad con el eslogan “I love analfabetismo”; hombres-sándwich paseándose por Sevilla con grandes cartelones con fotos, repartiendo octavillas; videos de entrevistas con analfabetos, que se presentaron en la Sala de Exposiciones Luis Cernuda; también un montaje con textos y fotos sobre el tema.
La idea de reflexionar sobre el analfabetismo en fecha tan señalada surgió de un artículo de Hans Magnus Enzensberger (“Sobre la ignorancia”, revista Quimera, nº 34, diciembre de 1993) y un libro de José Bergamín, La decadencia del analfabetismo (que nos recomendó Fernando Castro), al que añadimos ideas de textos de Thomas Hobbes y de otros, para finalmente echarnos al campo a entrevistar a analfabetos rurales, por un lado, y de ciudades dormitorio, por otro. Estuvimos entrevistando en los alrededores de Tomelloso, y en Alcorcón. Lo que notamos en todos los entrevistados era la gran capacidad que tenían para la memoria oral y visual. Muchos de los campesinos que entrevistamos se sabían de memoria largos poemas sin haberlos leído nunca.

Del libro Tot Estrujenbank
Más info: www.estrujenbank.com.es

Una respuesta a “Campaña por la desinformación y el analfabetismo

  1. Hay en “Tristes Trópicos” de Levì-Strauss una interesantísima reflexión sobre los supuestos beneficios de la escritura frente a la oralidad. En el constata con amargura cómo la escritura surge como mecanismo de control social que, subsidiariamente puede dar lugar a manifestaciones artísticas o poéticas, pero que cuyo fin último no es otro qué el cómputo y regulación de la sociedad en aras de una supuesta mayor efectividad y control.
    Como anécdota baste comentar qué, si hoy conocemos la Odisea es porque la gente del tiempo de Homero (que no es un “autor” tal y como concebimos actualmente esta palabra)era capaz de memorizar y transmitir los más de 10.000 versos que la componen.

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