Consejos no deseados

Publicado en Memoria Histórica, Pill Golding

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En 1963, Debord recibió una carta del Cercle de la Librarie exigiendo dinero por infracción de derechos de autor: Debord fue acusado de haber tomado la foto de la pintada “Ne travaillez jamais” (No trabajéis jamás), publicado en la revista de la Internacional Situacionista, de una serie de postales de París con escenas a las que se habían añadido subtítulos “divertidos”. Como de hecho hizo. Sin embargo, en una respuesta brillantemente redactada, Debord argumentó que ya que él mismo fue el autor de la pintada original, (algo que podrían confirmar varios testigos), eran entonces el fotógrafo y el editor los que habían infringido sus derechos de autor. Rechazando la totalidad de la ley de propiedad intelectual, Debord magnánimamente anunció que no iba a presentar cargos, pero insistió en que el editor retirara el epígrafe “divertido” de la postal: “Les conseils superflus”, ya que el consejo de dejar de trabajar no era nada superfluo, y el subtítulo resultaba ofensivo. Como probablemente anticipó Debord, nunca tuvo más noticias del editor.

vía: http://www.e-flux.com/journal/general-performance/

4 respuestas a “Consejos no deseados

  1. – Ya que la pintada estaba en la vía pública, el fotógrafo era libre de captar la imagen y explotar la obra fotográfica (por sí mismo o a través del editor) sin contar con el consentimiento del autor de la pintada (Debord).

    Así es como la gente saca fotos, por ejemplo, de la Sagrada Familia o de los grafittis de Bansky, y luego las explota legítimamente mediante la venta postales, sin necesidad de pedir autorización a los causahabientes de Gaudi o Bansky (sea quien sea).

    – Aún está por ver que la frase del grafitti, como tal, sea merecedora de protección por derecho de autor.

    Aún así, si considerásemos que lo es, Debord sí tendría un argumento contra el editor que publicó los subtítulos “divertidos” y contra el fotógrafo que permitió la explotación de su fotografía con dichos comentarios: el derecho moral (irrenunciable, inalienable, imprescriptible e inembargable) a la integridad, que no cede ante la limitación de los derechos de los autores cuyas obras están en la vía pública.

    Aún rechazando la ley de propiedad intelectual, Debord argumentó en base al único argumento que podía salvarle el culo.

    PWNED

    1. Derecho a la integridad de la obra:
      Derecho a exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación.

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