El Efecto Kuleshov

El director de cine y profesor de la Primera Escuela Estatal de Cine de Moscú, Lev Kuleshov, estudió los alcances y deficiencias del principio de causalidad. El ‘Efecto Kuleshov’ consisitió en un primerísimo primer plano prolongado del rostro inexpresivo del actor Ivan Mazouchin, presentado entre tomas de una taza de sopa humeante, una mujer en un ataúd y una niña que juega con un osito de peluche.


Los espectadores aplaudieron la actuación de Mazouchin, destacando su ensimismamiento por su plato de sopa caliente. Su angustia durante el sepelio de su difunta los compungió; finalmente admiraron su sonrisa irradiante al observar a la niña jugando con su osito; no obstante el rostro del actor era el mismo durante las tres secuencias. Kuleshov, con este experimento, concluía que dos tomas sucesivas no son interpretadas de manera independiente por el espectador; el cerebro las integra. De este modo la potencia creadora del montaje cinematográfico quedaba demostrada: no son tan importantes la imágenes que contiene una película como su propia combinación y la proyección que hacen los espectadores de sus propias reacciones emocionales.
Otro sugestivo experimento visual de Kuleshov fue cuando intentó fabricar la mujer ideal fundiendo por montaje partes anatómicas seleccionadas de varias modelos.
Aquí tenemos al gran maestro Hitchock explicando el «efecto Kuleshov» con el expresivo ejemplo de una muchacha en bikini:

Tambien el efecto Kuleshov ha inspirado otros experimentos tan bizarros como el siguiente, en este caso jugando con sonido, haciendo que Joy Division interprete «Las tetas de mi novia» de Siniestro Total:

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