En nuestros jardines se preparan bosques

Publicado en Pill Golding

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Barricada (Ediciones Ιούνιος 2011: Η Εκτροπη Των εκδοχων)
Cortesía Εκδοσεις Κινουμενοι Τοποι

El proyecto Vitrinas del MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, presenta entre el 28 de enero y el 10 de junio de 2012. En nuestros jardines se preparan bosques, un trabajo de Rafael Sánchez-Mateos Paniagua con las Columnas Straubinger en torno a Charles Fourier y las luchas del presente, comisariado por Eneas Bernal.


Sobre la exposición en el Proyecto Vitrinas
Dos paisajes se despliegan en este trabajo; uno hacia el Norte, hacia tierras polares; Noruega, y otro hacia el Sur, hacia Grecia. Dos paisajes y dos inclinaciones que acogen las señales, los acontecimientos, las luchas, en definitiva: las explosiones sensibles de un viejo mundo que se va y uno nuevo que comienza a componerse. Cada una de estas experiencias compone el trabajo de una Columna, que avanza con el deseo ya de ser una experiencia colectiva, de escucha y atención.
La obra invita a acercarse al pensamiento del socialista utópico Charles Fourier (1772-1837), tomando distancia respecto del falansterio (proyecto de ciudad utópica ideada hasta el último detalle por Fourier) y deteniéndose en la sensibilidad política que trata de comprender Walter Benjamin en su Tesis XI, al leer a Fourier con la seriedad que descubre razonables sus fantasías sociales, imaginando un trabajo apasionado – disponible para cualquiera, pues así es su utopía- que, “lejos de explotar la naturaleza está en condiciones de dar a luz las potencias que yacen en su seno”, liquidando cualquier teleología de la naturaleza al resistirse a la noción de progreso y a la religión del trabajo, que habrían entusiasmado por igual a los movimientos obreros y a los fascismos.
Las obras dispuestas en las vitrinas del MUSAC muestran la fuerza y la belleza de Charles Fourier, en combinación con las luchas que nos atraviesan. Las series, las analogías y los elementos presentes en el espacio expositivo dan lugar a un conjunto poético que pudiera comenzar a anticipar ya una combinación armónica y una nueva sensibilidad política.
Sobre Charles Fourier
En el último número aparecido de la Internacional Situacionista en septiembre de 1969, se informa en una breve nota de una acción realizada al comienzo de esa primavera en París, justo en el momento que comenzaba una huelga general (“de advertencia cuidadosamente limitada a 24 horas por el conjunto de las burocracias sindicales”). Ese día una réplica de la estatua de Charles Fourier fue restituida a su pedestal, vacío desde que los nazis removieran su primera versión de la plaza de Clichy. Una placa grabada en la base decía: En homenaje a Charles Fourier, los barricadistas de Gay-Lussac (en la placa original se leía: A Charles Fourier. Revelador de las leyes de Armonía universal por la asociación integral).
La política es, sobre todo, una cuestión de percepción, es un fenómeno de videncia: como si una sociedad viese, de repente, lo que contenía de intolerable, y viese también la posibilidad de otra cosa. Pero no hay acontecimiento o videncia cuando alguien prevé el futuro, sino cuando encontramos nuestras propias condiciones de existencia.
En la visión de Fourier la transformación social deviene irrupción imprevista y transformadora -él mismo ve en la construcción de barricadas un buen ejemplo de trabajo apasionado- que pone fin, en un momento de la historia, a las miserias y aspiraciones de las civilizaciones del progreso científico: “Según Fourier un trabajo social bien organizado debería tener como consecuencia que cuatro lunas iluminaran la tierra, que los hielos se retirasen de los polos, que el agua del mar no supiera a sal”. (Benjamin, Tesis XI)
En este hermoso paisaje en transformación, la historia social se resuelve políticamente en una combinación mundana. Un avance progresivo, ascendente, pasional y natural, hacia lo que Fourier llama armonía. Una composición que hace de las potencias actos, pero ya no más al servicio del trabajo, o de la producción, o la dominación, o la explotación, pues éstas se han vuelto del todo extranjeras con ese estado del mundo. Potencias naturales -que no promesas- de libertad, de igualdad, de comunidad, pero también de belleza y pasión.
Una libre expansión de los gustos naturales se pone en marcha, sin amenazas que pesen, sin autoritarismos, sin obligaciones, sin deberes, como puede entenderse a partir de las tablas de Fourier de Los derechos naturales con sus analogías y de Los movimientos sociales se dan a ver artísticamente en la obra de los artistas para el Proyecto Vitrinas.
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Sympathos.León, 2011.

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