Exhumaciones en el monte de Estépar // CNT Burgos

Publicado en ¿Qué pasa aquí?, Memoria Histórica

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Como bien sabéis hemos estado informando regularmente del proyecto Monte de Estépar, un proyecto artístico para apoyar económicamente la apertura de fosas de víctimas del franquismo, llevado adelante por Espacio Tangente, la Coordinadora para la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos y la Plataforma de Artistas Antifascistas. Las fosas se han comenzado a abrir y la CNT de Burgos ha sacado este comunicado:

Exhumaciones en el monte de Estepar

CNT (Burgos)

El Ocultamiento ha sido una herramienta que el totalitarismo utilizó para perpetuar su régimen de terror, de injusticia, de desigualdad.

Ocultando los cuerpos de sus víctimas, con la esperanza de enterrar junto con ellos, las ideas de justicia social  que les acompañaban en su vida y por las que luchaban.

Y así durante décadas pudieron mantener oculta la base, repleta de cadáveres, cárceles y miedo, sobre la que se asentaba su sistema tiránico.

Tras la larga noche franquista en la que todo se ocultó, llega otra etapa en la que muchas personas pusieron su esperanza: esperanza de poder saber la verdad; esperanza de conocer, al fin, el paradero de familiares represaliados; esperanza en la justicia para depurar responsabilidades por el genocidio sufrido.

Esperanzas todas ellas que si han pervivido durante todos estos años; si se han  seguido alimentando, no ha sido precisamente por el apoyo que desde la estructura estatal se haya prestado. Nosotros no esperábamos otra cosa: La etapa post franquista se ha convertido en otra larga noche, que como aquella, sigue asentándose encima de los muertos, el olvido, la injusticia y la desigualdad económica y social.

Ya desde el inicio, en la transición a esta nueva “tiranía democrática”, con la Ley de Amnistía de 1977 y con el beneplácito de los firmantes del pacto de la Moncloa, se acordó el olvido, el silencio y la impunidad, echando una capa de desmemoria sobre las fosas y sus obligados moradores, para de este modo, decían, asentar la democracia que hoy padecemos. Así, continuaron en sus puestos los mismos políticos del anterior Régimen, los mismos carceleros y torturadores, los mismos jueces. No podemos pasar por alto la responsabilidad que tuvo en todo ello gran parte de la izquierda política y sindical, adoptando una postura desleal para con las decenas de miles de víctimas, para con los desaparecidos, para con los encarcelados.

Afortunadamente, gracias al arrojo y tesón de familiares, personas sensibilizadas, colectivos y organizaciones, se va recuperando la memoria perdida de las víctimas, su historia, las ideas por las que murieron…

Es precisamente el terreno de las ideas el que deja claro que la recuperación de la Memoria Histórica no solo depende de la voluntad de las familias de sangre. Si las víctimas del franquismo fueron ejecutadas, encarceladas o expoliadas, lo fueron (al menos la mayoría) precisamente por profesar determinadas ideas y aspiraciones y por pertenecer a las organizaciones que representaban esas ideas y aspiraciones. Por esta razón, desde la CNT, que en su día fue capaz de dar forma y canalizar las ansias de libertad e igualdad de gran parte de la clase trabajadora, consideramos a nuestros militantes represaliados como una familia ideológica la que no podemos olvidar, pues ellos pusieron su tiempo, su energía y su esfuerzo para conseguir el respeto y la dignidad de la clase trabajadora, avanzando y llegando a palpar la transformación social que anhelaban, pagando por ello con la cárcel, la represión y la muerte.

Por eso, el homenaje que debemos tributarles no debe limitarse a recuperar sus restos (aun siendo esto un acto de justicia),  su vida o su historia individual y colectiva. El homenaje tiene que pasar también por exigir la responsabilidad del Estado en estos crímenes; por exigir la derogación de la Ley de Amnistía que ha permitido y sigue permitiendo que los verdugos de los años 30, 40, 50, 60 y 70 queden impunes de sus crímenes.

Y por supuesto, el homenaje también debe continuar en la lucha diaria para lograr lo que nuestra familia ideológica inició: autorganización popular, solidaridad entre la clase trabajadora que hoy como ayer sigue explotada, apoyo mutuo, cultura libre… teniendo siempre presente el objetivo final del cambio social.

Por último, queremos recordar a algunos de nuestros compañeros que tal vez se encuentren entre los restos hallados en estas fosas:

GERARDO ÁLVAREZ ARNÁIZ, jornalero de Burgos, asesinado a los 32 años

RAFAEL ELVIRA ALONSO, jornalero de Burgos, asesinado a los 24 años, junto con s hermano PRUDENCIO ELVIRA ALONSO

HERMÓGENES GARCÍA MARTÍN, obrero de Burgos, asesinado con 29 años

AGAPITO GARCÍA MORENO, panadero de Burgos, asesinado a los 30 años

LUIS GARCÍA AZANZA, mecánico de Burgos, asesinado a los 41 años. Tambien matarona su hermano GERARDO

DALMACIO GONZÁLEZ BARBERO, agostero de santa María Ananuñez, asesinado a los 49 años

MODESTO GUTIÉRREZ DIEZ, hortelano de Castrojeriz, asesinado a los 40 años

SERGIO GUTIÉRREZ DIEZ, jornalero de Castrojeriz, asesinado a los 29 años

NICOLÁS NEIRA FERNÁNDEZ, ferroviario de Burgos, asesinado a los 25 años

FULGENCIO PAMPLIEGA MARTÍN, barbero de Burgos, asesinado a los 28 años

ESTEBAN VALENCIA LINAJE, jornalero de Burgos, asesinado a los 43 años

NICOLÁS GARCÍA MARINA

SECUNDINO GUTIÉRREZ PÉREZ, cantero de Burgos, asesinado con 32 años

JULIO DIEZ RODRÍGUEZ, campesino de Castrojeriz

 

Y otros sin determinar…

Tostado de AQUÍ

 

 

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