Música callejera

«El viernes 12 de enero de 2007, en plena hora punta, el violinista Joshua Bell, uno de los músicos más prestigiosos del planeta, se situó en el vestíbulo de la estación de L‚ÄôEnfant e interpretó seis piezas magistrales de Bach y Schubert provisto de su stradivarius ‚ÄòGibson ex Huberman‚Äô, una pieza única en el mundo. La actuación duró exactamente 43 minutos, durante los cuales prácticamente nadie se detuvo a escuchar».
(Fuente: Fogonazos; El violinista entre la multitud)
Esta noticia es un ejemplo clamoroso de como la misma persona de puede llegar a pagar una fortuna por oír a éste músico es la misma que luego no es capaz de distinguirle de cualquier otro. Es significativo ver como condiciona la forma de recibir el arte y la falta casi absoluta de conocimientos objetivos del personal en estas cuestiones.


La mejor forma de ilustrar esta entrada en CONTRAINDICACIONES es con grabaciones cortas de video de músicos callejeros en Madrí.
Tengo dos de verdaderos artistazos que vienen que ni al pelo para este caso.
La primera grabación (que es doble) 22.03.2001 de un músico desconocido (para mi) en los pasillos de la estación de Alonso Martinez, uno de los mejores lugares de la red de metro para la música: Sonoridad, amplitud y visibilidad. A mi me parece un cantante de lujo y no es nada normal que vaya vestido tan impecable.


La segunda grabación es de MALIK YAQUB, un músico extraordinario. La primera grabación es de 27.04.2002, los primeros días de ponerse a tocar en Callao, donde lleva desde entonces tocando a diario en la pared del FNAC en Preciados. En la segunda grabación, unos años más tarde, ya se puede observar el desgaste físico de estar a diario tocando tantos años a la intemperie.


Aquí van algunas referencias de Malik Yaqub:
La Coctelera: Malik Yaqub o como el talento acaba en las calles.
Malik Yaqub en Google

3 responses to “Música callejera

  1. Pues si, es verdad que son muy cortas las grabaciones. 15 seg. era lo máx. que daban por entonces las cámaras de fotos para hacer videos, pero esta ocasión merecía por lo menos hacer dos grabac. seguidas.

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