Por la abolición del Infierno

Publicado en Difusión

Una iniciativa del grupo Etcétera con la colaboración de Franco Berardi “Bifo”.

errardedeus

San Pablo, Brasil, 3 de Septiembre 2014.
Santa Sede, Vaticano, Su Santidad Papa Francisco.

En el año 1998 el artista argentino León Ferrari (1920-2013) envió una petición en nombre del CIHABAPAI (1) dirigida al representante de Dios en la tierra, Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana Juan Pablo II, solicitando la abolición del Infierno, lugar de inacabable tortura y sufrimiento al cual es destinada la mayoría de la humanidad. El Sacro Sitio Vaticano se negó a aceptar la petición, argumentando que no se puede anular el Infierno. El lugar del sufrimiento eterno, siendo eterno, seguirá existiendo (¿o no?)

En el Diciembre del año 2001, mientras los demonios financieros se manifestaban en la Argentina, Ferrari escribió una segunda carta a Juan Pablo II, reiterando la petición. Nuevamente sin éxito. Desafortunadamente el sadismo católico no se inclinó: la tortura eterna continuó siendo practicada en este lugar oculto llamado Infierno, y también en las escondidas madrigueras del inconsciente social, alimentando el terror y la violencia.

En el año 2013, León Ferrari estaba preparándose para su elevación final de la vida terrenal, cuando Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, amigo-enemigo del artista subió a la Silla de Pedro con el nombre de Francisco I. Poco antes de su último suspiro, el gran artista argentino pidió una copa de buen vino tinto y brindó por la ascensión de Bergoglio.

¿Estaba al fin ocurriendo el Milagro?

Al final de su primera Vía Crucis el Papa Francisco declaró que Dios no condena nadie, y enunció también otras palabras(2) que parecieron significar que el Infierno, del cual tanto se habla, no existe.

En el mediascape global –verdadero lugar infernal– se desencadenó un debate feroz entre quienes interpretaban las palabras del Papa como el fin del eterno tormento y quienes contrariamente argumentaban que las palabras del Sumo Pontífice eran solo metafóricas y que del tormento eterno no se puede dudar.

Nosotros, ciudadanos del mundo, reunidos en la ciudad de San Pablo, pedimos al Papa Francisco I, elucidar este punto crucial, y más precisamente rezamos por la abolición final del Infierno, ese lugar de barbarie, fuente mental de odio y violencia.

Recordamos aquí la “Leticia” de Francisco de Asís, cuando se encontraba cercano a la hermana muerte, y esperamos que todos los hombres y mujeres del mundo puedan ser libres de enfrentar la muerte con el mismo espíritu.

Aún más pedimos al Papa Francisco que nos ayude a abolir el Infierno terrenal del Capitalismo Financiero y la guerra del cual hacen cotidiana experiencia billones de seres, indígenas, trabajadores, pobres, desempleados, víctimas de la guerra y del colonialismo clerical.

MEDIANTE ESTA PETICIÓN LOS FIRMANTES SOLICITAMOS
LA TOTAL Y DEFINITIVA ANULACIÓN DEL INFIERNO.

Si quieres suscribir ésta petición: hazlo AQUÍ

Nota: en caso que la negociación entre Su Santidad y el Padre Eterno diese cuenta de la imposibilidad de la anulación del infierno, le rogamos al menos, permitir la redención del alma del artista y su liberación de las tinieblas.

1. CIHABAPAI Club de Impíos Herejes Apóstatas Blasfemos Ateos Paganos Agnósticos e Infieles en formación fundado por Ferrari.
2. En enero de 2014 se difundió un supuesto mensaje del Papa Francisco acerca del Infierno:“(…) La iglesia ya no cree en un infierno literal, donde la gente sufre. Esta doctrina es incompatible con el amor infinito de Dios. Dios no es un juez, sino un amigo y un amante de
la humanidad. Dios busca no para condenar sino para abrazar. Al igual que la fábula de Adán y Eva, vemos el infierno como un recurso literario. El infierno no es más que una metáfora del alma aislada, que al igual que todas las almas en última instancia, están unidos en amor con Dios.” La veracidad de dichas declaraciones aún permanece en la duda, sin embargo este mensaje fue desmentido por fuentes provenientes del propio Vaticano.

PRIMERA CARTA

Buenos Aires, 24 de diciembre de 1997
Juan Pablo II, El Vaticano

De nuestra consideración:
Se acerca el fin del milenio. Se acerca, posiblemente, el Apocalipsis y el Juicio Final. Si es cierto que son pocos los que se salvan, como advierte el Evangelio, se acerca para la mayor parte de la humanidad el comienzo de un infierno inacabable. Para evitarlo basta volver a la justicia que Dios Padre dictó en el Génesis. Si El castigó la desobediencia de Eva suprimiendo nuestra inmortalidad, no es justo que el Hijo nos la haya restituido, tantos siglos después, prolongando padeceres.
Si una parte de la Trinidad dicta una sentencia cuya pena termina y se completa con la muerte, no puede otra parte abrir cada causa, agregar otra sentencia, resucitar el cadáver y aplicar un castigo adicional que repite infinitas veces el castigo ya cumplido por el pecador una vez muerto. La justicia del Hijo contradice y viola la del Padre .
La existencia del Paraíso no justifica la del Infierno: la bondad de los pocos salvados no les permitirá ser felices sabiendo
eternamente que novias o hermanas o madres o amigos y también desconocidos y enemigos (prójimo que Jesús nos ordena
amar y perdonar) sufren en tierras de Satanás.
Le solicitamos entonces volver al Pentateuco y tramitar la anulación del Juicio Final y de la inmortalidad.

Lo saludamos atentamente
CIHABAPAI – Club de Impíos Herejes Apóstatas Blasfemos Ateos Paganos Agnósticos e Infieles en formación)

SEGUNDA CARTA

Diciembre del 2000, Buenos Aires.
Juan Pablo II, El Vaticano,

De nuestra consideración:
En su artículo quinto, la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) dice: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Y el artículo primero de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (1984) califica como tortura todo acto por el cual se inflija intencionalmente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero, información, o una confesión, o de castigarla por un acto que haya cometido, y agrega: “Todo Estado castigará esos delitos con penas adecuadas”.
La última edición del Catecismo de la Iglesia Católica (1998) comparte la condena: “La tortura, que usa de violencia física o moral para arrancar confesiones, para castigar a los culpables, intimidar a los que se oponen, satisfacer el odio, es contraria al respeto y a la dignidad humana” (n. 2297). Sin embargo, el mismo Catecismo admite los suplicios: “La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, el fuego eterno” (n. 1035).
Al sufrimiento de las almas, el Catecismo suma el de los cuerpos: la resurrección de todos los muertos, “de los justos y de los pecadores” (Hechos 24, 15), que precederá al Juicio Final, “será la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y los que hayan hecho bien, resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación” (Juan 5, 28-29)… “e irán éstos a un castigo eterno y los justos a una vida eterna” (Mateo 25, 31.32.46) (n. 1038). Se materialice o no el sufrimiento anunciado por Jesús, y corresponda o no juzgarlo con nuestras leyes, el miedo de los creyentes al futuro suplicio es ya un suplicio: un sufrimiento mental que nuestras leyes y el Catecismo prohíben.
Frente a estas convicciones de la Iglesia, que rechaza la tortura en vida y la admite en almas de muertos y cuerpos de
resucitados, y alarmados por la declaración vaticana de que el infierno existe, es eterno y está lleno de malvados, le solicitamos:

a) que extienda al más allá el repudio a la tortura proclamado en el Catecismo;
b) que gestione se respeten los derechos humanos de la multitud de almas que están sufriendo, algunos desde el
Gólgota, en tierras de Satanás.
c) Terminar con padecimientos de millones, desalojar y demoler el infierno, tranquilizar a los creyentes, puede hacer
realidad su esperanza de que la Iglesia pasará a la historia como la defensora del hombre.
Lo saluda muy atentamente,
CIHABAPAI – Club de Impíos Herejes Apóstatas Blasfemos Ateos Paganos Agnósticos e Infieles en formación)

8 respuestas a “Por la abolición del Infierno

  1. el que escribio esta nota esta,muy mal de la cabeza,el infierno no se puede suprimir y menos el papa,el unico que lo puede hacer es DIOS pero no lo va hacer.Me parece bien que exista de lo contrario el mundo estaria peor de lo que esta.Si aun sabiendo que existe el infierno nos portamos mal cuanto peor seria si no existiera Muchachos portemonos bien cumplamos con los mandamientos y seguro que Dios nos ayudara para que no vayamos al infierno

    1. Si estos palmeros leyesen el libro gordo de Petete al que llaman Biblia con cierto grado de detalle…

      Pulpa de papel masticada, por eso de dároslo todo hecho:
      http://www.pepe-rodriguez.com/Mentiras_Iglesia/Mentiras_Iglesia_infierno.htm

      “(…) El primer concilio de Letrán (1123) impuso como dogma de fe la existencia del infierno, amenazando con la condena a prisión, el tormento y hasta la muerte a quienes lo negasen. Se abría así camino a uno de los negocios más saneados y descarados de la Iglesia católica cuando, obrando en consecuencia, se anunció a los aterrorizados clientes del infierno, esto es todos los creyentes católicos, que podían comprar el rescate de sus almas pecadoras si antes de morir legaban riquezas a la Iglesia y contrataban la celebración de misas de difuntos en su honor. (…)”

  2. A no ser por una carta dirigida al papa, no le encuentro ninguna similitud o intento de remake como dice el primer comentario a la obra de la artista cubana y mundialisima Tania Brugueras. En mi visita al museo guggenheim hace un par de semanas descubri su trabajo http://www.dignityhasnonationality.org y quede impresionado por la fuerza de este performance en el que esta recogiendo las firmas personalmente todos los dias en las puertas del museo, una a una pues esta trabajando el tema de la inmigracion, que a muchos no le importa o temen exponerse y no bajo el apoyo de una potentisima Bienal como esta que podra recoger mildos veces mas firmas todavia. No era un fan de la obra de Tania, pero cada ano que pasa me ha involucrado mas su trabajo y cada vez creo mas en el y como siempre anda un paso adelante de todos, ahora quieren ponerlo como un remake, tambien me he dado cuenta que siempre aprovechan para atacarla siempre, oh senores mios, la envidia limita. Pero encuentro los dos proyectos maravillosos, cada uno en su lugar bien distantes y cada uno excelente

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