Quién manda en Zaragoza: un ejemplo más de cobardía ante las ofensivas de la derecha en las Guerras Culturales

Publicado en ¿Qué pasa aquí?, Difusión

Nos hacemos eco del siguiente comunicado de Julia Montilla y Adolfo Allué, responsables del proyecto Quien manda en Zaragoza

Cuando la cobardía se disfraza de fingidos argumentos burocráticos o sobre cómo señalar Quién Manda en Zaragoza cuesta 2.453 €

Hace ya casi un año nos presentamos a la convocatoria de ayudas económicas de la Sociedad Municipal Zaragoza Cultural, S.A.U. El proyecto pasó por una primera comisión técnica de personas del ámbito de la cultura; gente no especialmente militante, por cierto, que nos dio la mayor puntuación. Tal vez por ello la comisión de valoración definitiva (compuesta por el concejal de cultura, miembros de partidos políticos y técnicos municipales) concedió una ayuda para El quiosco. Mapas del poder en Zaragoza. Incluso nos dieron el total de lo solicitado. (Bueno el total siempre es el 80% ; nos concedieron 14.775€, los otros 3.693€ los pusimos nosotras). Con esa “subvención” se contrataron a algunas artistas e investigadoras y a la quiosquera; se alquiló una caseta, se hicieron numerosos materiales gráficos y se imprimieron cientos de carpetas que repartimos gratuitamente… Por supuesto, gran parte del trabajo fue de carácter militante: decenas de personas colaboraron gratis o por cuatro perras, alimentadas por la sed de justicia social. Si pasasteis por El Quiosco sabéis perfectamente de que hablamos. También tenéis https://quienmandaenzaragoza.tumblr.com

La cosa tuvo su cierto impacto: vino un notario a levantar acta de lo que allí había, el PSOE de Anadón se enfadó porque recordamos el matrimonio de Ramón Sainz de Varanda con la hija del alcalde franquista Cesáreo Alierta y los afanosos lacayos de C’s y el PP montaron algo de pollo en un pleno municipal. Pero Azcón y los suyos hicieron, sobre todo, lo que se les da mejor: meter miedo. Acoso a la gente relacionada con el proyecto, publicación ilegal de datos personales, negación del innegable contenido político del arte e intento de instrumentalización en la política de partidos… Aquello no fue muy lejos, pero sí que consiguieron —oh, victoria— que nos recortarán 2.453€ de la ayuda por supuesto incumplimiento, aún contando con la aprobación de unos cambios en el proyecto:

01/10/2016
“[…] La reducción del número de jornadas que el módulo estará instalado en la calle no supone una reducción del número de horas de exposición pública. Inicialmente habíamos previsto abrir el quiosco 20 h semanalmente a través de las personas contratadas y 10 h semanales de permanencia de activistas e investigadores. Al disminuir el número de jornadas hemos ampliado el número de horas atención al público, ahora serán 40 h de una persona contratada + 10-20 horas de permanencias de activistas, artistas e investigadores. […]
Por otro lado, entiendo que la subvención contempla la realización integra del proyecto y no exclusivamente el tiempo de instalación del módulo. Aspectos como la contracción encaminada a la creación de empleo, la producción de materiales gráficos y el número de gente implicada no sólo no han disminuido sino que se están ampliando. Participarán un mayor número de artistas y se han buscado colaboraciones con instituciones como la Facultad de periodismo o la Escuela Superior de Diseño de Aragón, para implementar la dimensión pedagógica de la propuesta. Todo ello supone unos costes de coordinación y producción que se asumen de manera personal por parte de los profesionales a los que se ha conseguido vincular. Finalmente, tanto las jornadas abiertas al público como los seminarios se van a llevar a cabo.”

04/10/2016
“Buenos días Julia,
Con esa explicación me vale, de todas formas en la memoria final añadirlo también.
Gracias y un saludo,
Angelina”

Lo que valía en octubre dejó de valer tras ese pleno (cuando todo el trabajo ya se había realizado, remunerado y justificado). Agradecimientos especiales a la técnica de Zaragoza Cultural que no se ha mantenido firme (pese a contar con garantías laborales). La penalización al proyecto es irresponsable y profundamente injusta, cobarde y lesiva. El Quiosco no sólo se desarrolló según lo previsto en la hipótesis inicial, sino que superó con creces la farolera premisa de la convocatoria: promover producciones entorno a la “utopía” (llamativa la actitud de esta empresa municipal que no se exige a sí misma lo que reclama a las ciudadanas). Menciones especiales para el concejal de cultura, que al mirar hacia otro lado se ha convertido en cómplice del atropello.

Zaragoza Cultural se pavonea anualmente con un mantra en el que dice que “Uno de los principales objetivos de esta Sociedad es el apoyo, difusión y promoción del tejido cultural de la ciudad de Zaragoza”. Poco después del fallo del jurado entendimos que no se refería a la cultura de base. El proyecto te lo financias tú y a la entrega de la memoria te pasan los habituales recortes. La empresa, una Sociedad Anónima Unipersonal, no se rige por el Derecho Administrativo que prevé que se pueda presentar recurso; de manera que la única posibilidad de impugnar el tijeretazo es mediante una demanda civil, que podría suponernos unos 1.000€. Para más desatino en las bases de la convocatoria no se publicita la posibilidad de solicitar un 50% de la ayuda en concepto de “anticipo”.

El Quiosco ha sido objeto de persecución política y exposición mediática debido a su innovación cultural, poniéndose en entredicho la calidad de las producciones y llegando a afirmar el PP en un pleno municipal que no cumplimos con lo prometido. Este tipo de argumentos están en consonancia con la gente que defiende la cultura como recurso y no como derecho; una cultura espectacularizada, volcada en las empresas, hecha desde arriba y sin el diálogo, la implicación y el necesario aporte social. Una postura que penaliza lo que no tenga que ver con el emprendizaje, ajena a la capilaridad y los procesos abiertos (aspectos embrionarios de la transformación social).

Nada nuevo; un ejemplo más de cobardía ante las ofensivas de la derecha en las Guerras Culturales (la causa contra Títeres desde abajo, el cese de Guillermo Zapata, la retirada de Foc de Llar del Fossar de les Moreres…). Nosotras volvemos a lo de siempre: la denuncia pública y esos bonos de 5€, 10€, 20€ y 50€ que algunas ya comprasteis. Constatando Quien manda en Zaragoza (si nosotras les dejamos).

Zaragoza, entre El castillo de Kafka y la jota popularmente conocida como Son los amos de mi tierra de la Bullonera, a 16 de mayo de 2017.

Adolfo Allué y Julia Montilla

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