Sephard Fairey: "Desconectando las imágenes de las luchas políticas de sus raíces" desde 1989 (otra mirada sobre la cuestión de los derechos de autor y el apropiacionismo)

Publicado en ¿Qué pasa aquí?

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Arriba hay dos imágenes, la primera producida por Félix Beltrán en 1971 para crear conciencia sobre el encarcelamiento político de Angela Davis, y otra realizada por Sephard Fairey (popularmente conocido como Obey) en 2003 para progresar en su carrera artística cuya meta es esterilizar y cambiar el sentido de imágenes y símbolos otrora subversivos, con el fin de proteger a la clase dominante.


Este es sólo un ejemplo entre muchos otros en los que Fairey se ha apropiado de imágenes producidas por y para los movimientos de liberación de los años 60 y 70, eliminando todo el contexto histórico y político y cualquier crédito del artista original, para crear nuevas versiones de estas imágenes, a menudo distribuidas a través de la producción masiva de camisetas y carteles. Cada imagen se vacía de cualquier significado político, desconectada de un movimiento social específico o de un momento en el tiempo, se presentan como un símbolo abstracto de la posibilidad de rebelión. Rebelión que, como luego Fairey nos dirá más adelante, en realidad es mejor expresada hablando genéricamente de paz y votando por el Partido Demócrata.

Esto es, básicamente, un ejemplo perfecto de lo que los situacionistas llaman recuperación: el proceso por el que las ideas y las imágenes políticamente radicales se absorben, cooptan, desactivan, e incorporan a la sociedad burguesa mediante su mercantilización, y por lo tanto se interpretan desde una perspectiva neutra y socialmente inocua.

Favianna Rodríguez explica en un artículo que merece la pena leer:

Fairey se apropia del arte de las personas que forman parte de la contracultura, que muchas veces son personas de color, o grupos que han luchado por la justicia social, o radicales que han luchado en contra de sus propios gobiernos. En mi opinión, esta es la mercantilización. El hecho de que él se sienta con derecho a hacer esto desvela su privilegio de blanco, su “derecho” de blanco. Cuando plagia artistas cubanos, artistas chicanos, incluso grupos como las Panteras Negras – y no los acredita – para mí es un ejercicio de privilegio blanco.

Josh MacPhee también ha escrito mucho acerca de Fairey. Como muesta un botón:

Los carteles de la Historia del Pueblo no toman imágenes de la Historia sino que producen nuevas imágenes sobre la Historia, y animan a la gente a aprender, buscan despertar su interés. De alguna manera, el proyecto de Shepard es todo lo contrario. Se trata de separar la imágenes de su contexto histórico y utilizarlas para ganar dinero porque implican una cierta autenticidad. …
Lo importante para mí es cómo Fairey ejemplifica en muchos aspectos el modelo de funcionamiento del capitalismo. Extrae recursos de gran parte de las luchas políticas del Tercer Mundo y del movimiento obrero, que luego vende ligeramente procesados a las élites ricas del Norte, ¡pero también vende versiones baratas en masa a la misma gente a la que está robando!

13 respuestas a “Sephard Fairey: "Desconectando las imágenes de las luchas políticas de sus raíces" desde 1989 (otra mirada sobre la cuestión de los derechos de autor y el apropiacionismo)

  1. Nos preguntamos si Obey no es un buen chivo expiatorio de las culpas del arte político, si no sirve a muchos para decir “lo que yo hago está bien, no es recuperación porque lo que realmente está mal e sloq ue hace Obey”.
    Lo mismo Obey es sólo el síntoma del arte político, en términos lacanianos su verdad.

  2. Hola Kun (¿será Agüero?)¿quién os preguntaís? ¿tus antiguos compañeros del Atleti o los actuales del Manchester City?
    Cuando tengamos eso claro vamos hablando… que lo de discutir con trolls es cansino.
    Aunque no te lo creas el captcha que me sale para publicar esta respuesta es “the memazo” ¿será una advertencia?

  3. Hola de nuevo Kun
    Mirando un poquito por ahí ya he visto cual es tu equipo, es Noton, ¿verdad?
    Despues de ese tweet cobardon que os habeís marcado lo normal era que dejarais este comentario anónimo y lacaniano. Esta bien, en el fondo estais aplicando un razonamiento que habeis aprendido aqui y eso nos enorgullece,
    Podriais explicar eso que decís de que “el arte politico se rasga las vestiduras”? ¿por que nos haceis portavoces del “arte político? Bastante tenemos con malrepresentarnos a nosotros mismos!

  4. Venga hombre no te enfades, no hemos hecho a contraindicaciones portavoz del arte político, para empezar porque el debate sobre Obey no lo habéis empezado ustedes.
    En cuanto al nick, ¿qué importa? ¿Germano París es real? No me jodas…
    Si queréis debatimos, pero no sin contradicciones, porque si no te gusta discutir con trolls a que viene dejar un comentario en neustro blog y dos en el vestro. Pero bueno, retomando el debate.
    El arte genera un valor añadido X a cualquier objeto, ese valor X es un plusvalor que se traduce en dinero o en prestigio para el artista, hasta dónde yo sé esto es una facultad inmanente del arte. Por tanto lo que hace Obey es algo sencillamente de lo que el arte no puede escapar.
    Pero bueno solo soy un memo, así que no te preocupes.

  5. No estoy enfadado es que soy así: tabernario y faltón, pero de corazón generoso. Pero esto ya es otra cosa, por lo menos ya se que no eres un graffitero que todo lo justifica con el “hit the streets”, que menos que un poquito de dialectica. Como bien dices aquí soy recopilador, asi que me quedo tranquilo de no representar a nadie (no nos representan!)
    vale, el plusvalor está ahí, y hay una discusión en eso desde luego. Pero de lo que estabamos hablando era de una concepcion torticera del apropiacionismo que neutraliza politicamente las fuentes de las que se nutre ¿esto se justifica por alcanzar ese plusvalor o puede haber otras formas de hacerlo sin vampirizar las luchas populares? es decir, como sugerís vosotros ¿todo vale porque sencillamente el arte no puede escapar de generar plusvalias?

  6. (qué jodidamente mal escribo con el teclado)
    Generar un valor añadido o plusvalor, por simplificar, no es malo. Pero la cuestión no es como se genera, por eso no comparto tu pregunta, la cuestión es ‘cui prodest?’ Y no hay forma general o método, si lo hubiera se desactivaría rápido.
    De cualquier modo, mi propuesta es mirar caso por caso, propuesta por propuesta.

  7. Segunda solución.
    Mirar caso por caso y no hacer generalizaciones podría responder a la pregunta planteada y encontrar una salida para seguir haciendo exposiciones de “arte político” o como se queira llamar.
    Pero existe la posibilidad de que la respuesta sea NO. No se puede generar plusvalor sin generar una recuperación, porque el plusvalor es lo contrario al valor de uso y existe sólo dentro de la lógica del sistema.
    De todas formas, ya termino, el primer comentario lo empecé con una duda “nos preguntamos sí…”
    No tengo la respuesta final, pero si creo que la crítica a Obey en los términos expuestos es demasiado simple.
    Un saludo.

  8. Precisamente,
    por eso decía que Obey sólo pone de manifiesto (como síntoma) algo de lo que el arte no puede escapar. Pero vamos que esto es una perogrullada y no pretendo inventar la rueda.
    Por esta razón las vanguardias desde dada a la Internacional Situacionista hablaban de “superar” el arte y en esto basaba el programa de los constructivistas. Pero parece que con la derrota de las vanguardias, desde hace ya varias décadas, se quiere correr una cortina de humo y volver a hacer arte pensando que puede servir de algo más que para generar plusvalor.
    En fin, salud.
    P.D. Precisamente ese plus del arte es la recuperación, o el efecto de reforzar el capitalismo.

  9. hola KUn? (hablo con uno o hablo con dos?)
    Por ir puntualizando: todo arte es político, asi que hablar de “arte político” es un oximorón, como mucho podremos hablar de un arte cuyo objeto es lo político.
    Desde luego en el último comentario le has dao, si , lo suyo es superar el arte. Totalmente de acuerdo. Y la superación del arte ha de venir de la manita de la revolución, que es el arte realizado por las masas de los consttuctivistas, dadaistas o los situs (ojo tambien de los fascifuturistas que tenian su revolución e higiene del mundo aunque acabaran siendo unos académicos lamebotas)
    Eso no quita la critica a Obey por contrarrevolucionario y reclamar lo que sus imáganes apropiadas menos tienen de arte (lo que Obey oculta), que es justo lo que las hace valiosas (en su valor de uso, claro, no en las subastas de posters en e-bay) por expresar la justa tendencia como diría tío Walter.

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