Tortura en las cárceles españolas. Testimonio de Amadeu Casellas // Proyecto Aplicación legal desplazada #3: F.I.E.S. de Nuria Güell

Publicado en ¿Qué pasa aquí?, Pill Golding

Audio del testimonio del ex-preso F.I.E.S. y militante anarquista Amadeu Casellas, en la rueda de prensa que tuvo lugar en Off Limits en la presentación del proyecto de Nuria Güell Aplicación legal desplazada #3: F.I.E.S.

4 respuestas a “Tortura en las cárceles españolas. Testimonio de Amadeu Casellas // Proyecto Aplicación legal desplazada #3: F.I.E.S. de Nuria Güell

  1. Lo correcto sería comenzar diciendo:
    Sin Comentario…porque lo que hemos oido
    es perínclitamente diáfano…
    Pero sobre esa claridad,
    me pregunto:
    ¿Es éste el mismo régimen,
    el que describe Amadeu,
    que se rasga las vestiduras
    cuando, en Cuba,
    un delicuente común,
    disfrazado de preso politico,
    hace una huelga de hambre
    que la free press lanza
    a los cuatro rincones del mundo?
    ¿CON QUE CLASE TAN ABYECTA
    DE GANGSTERS ESTAMOS TRATANTO AQUI?

  2. Monday, February 20, 2012
    AMADEU CASTELLAS Y MICHAEL FOUCAULT: “DISCIPLINA Y CASTIGO”, ‘EL NACIMIENTO DE LA PRISION’
    Después de escuchar el sobrecogedor relato de Amadeu Castellas en las cárceles de la ‘democracia’ española, he vuelto a Michael Foucault en su libro: “Discipline and Punish”, ‘The Birth of the Prison’, (“Disciplina y Castigo”, ‘El Nacimiento de la Prisión’), trabajo ya clásico e indispensable para la investgación de sociologos, filósofos, historiadores, etc., en el esfuerzo por descifrar el desarrollo histórico del castigo y la cárcel cómo medios únicos de mantener los privilegios y el necesario control que la clase dominante necesita sobre el resto de la población.
    Foucault nos evidencia que nada es más empírico, más corporal, mas concreto y punzante que el ejercicio de poder. ¿Y dónde se podría reflejar ésta ‘metodología’ sino en la vida hecha cuerpos, aislados, frágiles y vulnerable, de los ‘desobedientes’ –para mi todos los encerrados en las cárceles son prisioneros políticos– que no cumplen las “leyes establecidas”…aúnque George W. Bush sigue libre y Franco está en su pirámide faraónica(¡)?
    El pensador francés estudia la materialidad del poder desde sus extremos; en sus instituciones más leganas del epicentro dónde no se adopta la forma de grandes principios jurídicos –que nunca se cumple en las prisiones–, sino la de la multiplicidad de tácticas, métodos, detrimento, tortura y vejación corporal que, naturalmente, siempre ocurren a puerta cerrada –las prisiones son el “subconsciente” del régimen–, y que, en principio, aunque parecen seguir neutras prescripciones del codigo penal, en esencia, tienen como único propoósito el desgastar al individuo, destrozarlo, rebajarlo a una infima categoría como ente ya no-pensante, obediente a su propia destrucción.
    El Panopticon del que salió Amadeu Castellas, y que hemos conocido en su propia voz, pulso y existencia victoriosa, no sirve tan sólo como laboratorio vigilante de las conductas de los seres humanos que alberga, sino que su auténtico propósito es alterar conductas y comportamientos, ‘corregir individualidades’ por medio de un nitido terrorismo, bien sea bioquimico –drogas: ‘medicinas recetadas’ por profesionales–, psicológico, emocional, mental, visceral, terrorismo en su expresión total, cuyo exclusivo fín es uno sólo: que los individuos allí encerrados acepten su propia destrucción.
    Amadeu Castellas no la aceptó, y luchó,
    y, al hacerlo, en cierta forma,
    su lucha nos libera a todos de ese Panopticon que constantemente nos vigila.
    Posted by Ad Humanitatem at 3:06 PM

  3. AMADEU CASTELLAS Y MICHAEL FOUCAULT: DISCIPLINA Y CASTIGO, EL NACIMIENTO DE LA PRISION
    Después de escuchar el sobrecogedor relato de Amadeu Castellas en las cárceles de la democracia española, he vuelto a Michael Foucault en su libro: Discipline and Punish, The Birth of the Prison, (Disciplina y Castigo, El Nacimiento de la Prisión), trabajo ya clásico e indispensable para la investgación de sociologos, filósofos, historiadores, etc., en el esfuerzo de descifrar el desarrollo histórico del castigo y la cárcel cómo medios únicos de mantener los privilegios y el necesario control que la clase dominante necesita sobre el resto de la población.
    Foucault nos evidencia que nada es más empírico, más corporal, mas concreto y punzante que el ejercicio de poder. ¿Y dónde se podría reflejar ésta metodología sino en la vida hecha cuerpos, aislados, frágiles y vulnerable, de los desobedientes –para mi todos los encerrados en las cárceles son prisioneros políticos– que no cumplen las leyes establecidas…aúnque George W. Bush sigue libre y Franco está en su pirámide faraónica?
    El pensador francés estudia la materialidad del poder desde sus extremos; en sus instituciones más leganas del epicentro dónde no se adopta la forma de grandes principios jurídicos –que nunca se cumple en las prisiones–, sino la de la multiplicidad de tácticas, métodos, detrimento, tortura y vejación corporal que, naturalmente, siempre ocurren a puerta cerrada –las prisiones son el subconsciente del régimen–, y que, en principio, aunque parecen seguir neutras prescripciones del codigo penal, en esencia, tienen como único propoósito el desgastar al individuo, destrozarlo, rebajarlo a una infima categoría como ente ya no-pensante, obediente a su propia destrucción.
    El Panopticon del que salió Amadeu Castellas, y que hemos conocido en su propia voz, pulso y existencia victoriosa, no sirve tan sólo como laboratorio vigilante de las conductas de los seres humanos que alberga, sino que su auténtico proposito es alterar conductas y comportamientos, corregir individualidades por medio de un nitido terrorismo, bien sea bioquimico –drogas: ‘medicinas recetadas’ por profesionales–, psicológico, emocional, mental, visceral, terrorismo en su expresión total, cuyo exclusivo fín es uno sólo: que los individuos allí encerrados acepten su propia destrucción.
    Amadeu Castellas no la aceptó, y luchó,
    y, al hacerlo, en cierta forma,
    su lucha nos libera a todos de ese Panopticon que constantemente nos vigila.
    Posted by Ad Humanitatem at 3:06 PM

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