¿Un análisis compartido a 9000 kilómetros de distancia?

Publicado en ¿Qué pasa aquí?

En un reciente artículo de esfera pública titulado Los Hijos Bobos, Carlos Salazar hace una cruda radiografía de la escena artística en Bogotá. Y nos hemos planteado un perverso divertimento que ha consistido en plagiar el texto de Salazar sustituyendo una única palabra, y este ha sido el resultado:
La decadencia crítica y artística por la cual pasa Madrid recuerda el nacimiento del Rey Carlos II de España, también conocido como el Hechizado. Gracias a la endogamia, la corte de los Habsburgo españoles concibió su último fruto podrido. Torpe, encorvado, enfermizo, mongólico y feo, son los adjetivos que presentan las descripciones del rey, adjetivos que comparte con la escena del arte como producto de la endogamia


En la enmarañada red de circulación del arte, las convocatorias y los espacios independientes parecen tener un rol fundamental sobre los artistas emergentes. Concebidos como espacios de inclusión que deberían fomentar la producción artística, los espacios independientes tienen su origen en la antítesis del academicismo, una vetusta disputa que pretendía cambiar los preceptos establecidos por unos nuevos, cambiar a los artistas octogenarios por sangre nueva. Pareciera que los espacios independientes son el lugar para obtener la madurez de la producción artística, al igual que la participación en convocatorias y otro tipo de investigaciones que impliquen un desarrollo plástico y teórico para llegar a una supuesta consolidación.
Surge entonces la siguiente pregunta para los artistas emergentes que pretenden acceder a este pequeño mundo: ¿Cómo empezar a exponer?
Existen los siguientes pasos para exponer en cualquier espacio independiente/galería: sé cool, monta un taller con un grupo de compañeros, ve a todos los eventos sociales del arte y, por sobre todas las cosas, sé amiguis íntimo de la escena artística, pues, finalmente, los contactos abrirán las puertas a un mundo mediocre y sin el mínimo vestigio de rigor, donde solo le dirán “vamos a hacer una exposición, monte algo”.
Este círculo abierto de amigos/galerías/espacios independientes es la llave para el mínimo reconocimiento; en los eventos sólo aparecen expuestos los mismos pelagatos semiestablecidos del mismo círculo. Parecen haberse olvidado de las convocatorias o de procesos de investigación que impliquen una férrea búsqueda de obras. Como hijo mongólico aparecen proyectos mediocres e insulsos que terminan por establecer una paupérrima red de artistas a los cuales no se les exige un proyecto decente, tan sólo mamarrachos expuestos que parecen estar avalados por nosotros.
Queda tan sólo en estos tiempos apocalípticos de amistad cruzar los dedos, cruzarlos para que abramos los ojos y exijamos proyectos medianamente decentes, que exijan creatividad y contundencia, donde se pueda percibir la investigación y no la simpatía, pues si no entonces quítense los espacios independientes, galerías y curadurías sus títulos y opten por portar el de Espacio en Alquiler.

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