
De todos es conocida la leyenda, que el propio Beuys se preocupó en construir, según la cual siendo este tripulante de un avión Stuka durante la Segunda Guerra Mundial, cayó derribado en Crimea y fue rescatado por unos nómadas tártaros que untándole en grasa y envolviendole en fieltros le salvaron de morir congelado. Leyenda que, por otra parte, fue ampliamente cuestionada después de su muerte. Para Beuys, la historia personal era algo que podía ser reinventado con carácter retroactivo, como una escultura social maleable.
Pero ahora lo que nos ocupa es que parece ser que más allá de haber combatido en la Luftwaffe de Goering de forma circunstancial, parece ser que Beuys simpatizaba con el nazismo







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