«El anuncio del taller de Torr les dice a las potenciales participantes que pueden ‘explorar otra identidad: aprenderán los patrones de conducta básicos de los hombres. Cómo andar, sentarse, hablar y acostarse como un hombre’. (…) Torr instruye a sus alumnas en el arte que tienen los hombres de ocupar el espacio, dominar la conversación, hurgarse la nariz y colocarse el pene (…) experimentar ‘la autoridad del hombre, su territorio, sus derechos’ y el privilegio al que les da acceso el disfraz.»
Judith Halberstad. Masculinidad femenina, 2008
