La marcha a favor del aborto

Mientras ayer en Madrid «una marea humana se manifestaba contra el aborto». Nosotros nos acordamos de las manifestaciones de la Iglesia de La Eutanasia: «Eat a queer fetus for Jesus!»
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La iglesia de la Eutanasia por el aborto caníbal


¿Ecología dadaísta o performance?: seis mil millones de humanos pueden estar equivocados. Entrevista a Chris Korda, fundador y lidér de la Iglesia de la Eutanasia
«Nací en Nueva York y llevo viviendo en Boston desde hace más de 15 años. Los detalles acerca de mi vida no son relevantes para lo que quiero exponer». Así de rotundo se muestra Chris Korda en cuanto alguien se interesa por su vida privada. Algo que resultaría comprensible si no fuera porque Chris Korda no es un personaje al uso.
Korda se ha dado a conocer, en gran parte, gracias a la publicación de un disco en el sello alemán International Deejay Gigolo (filial de Disko B). Ambos sellos son bastante conocidos por su afición a construir historias absurdas alrededor de sus artistas y plasmarlas en las carpetas de los discos. Por eso, al leer en el libreto de Six Billion Humans Can’t Be Wrong que «la Iglesia de la Eutanasia es una fundación educativa dedicada a restaurar el equilibrio entre los humanos y el resto de las especies de la tierra a través de una reducción voluntaría de la población», que «el único mandamiento es No Procrearás» y que «el sexo solo se practica por placer y, si es necesario, se utiliza el aborto», uno no puede por menos que pensar que todo es otro montaje de esos chicos tan graciosos de Munich.
Pues resulta que va en serio.
Una pequeña investigación en Internet desvela el misterio rápidamente. Es todo verdad. La Iglesia de la Eutanasia existe realmente (churchofeuthanasia.org) y Chris Korda es un personaje de carne y hueso. Encontramos artículos, entrevistas, vídeos, merchandising, fotos, etc. Desde luego, son estas últimas las que nos llaman la atención; resulta que la Chris Korda del disco, la que aparece en la portada y en las fotos de las manifestaciones de la Iglesia, es un hombre, no una mujer.
Tampoco es que el hecho en sí sea lo nunca visto. Travestís ha habido toda la vida y mucho más en el mundo del espectáculo. Sin embargo, casi nunca han ido más allá. Muy pocas veces salen de ese mundillo para tomar parte activa en el mundo real (el sida no cuenta -no es real- es solo algo que se ve por la tele). Chris Korda se ha rodeado de una parafernalia que auna la música electrónica, el (anti-)arte y la propaganda más provocativa. Quizá sus ideas acerca del exceso de población y demás no sean nada nuevo (eso nadie lo discute). La novedad reside en el montaje, en la manera de mostrarlo, de atraer nuestro interés. En una época en la que nos vemos sumergidos en una avalancha de información de tal calibre que nuestra capacidad de atención se ve excedida por completo, resulta imprescindible vestir los productos de manera apetecible, y la vez estridente, para que destaquen de entre las demás ofertas.
Y si algo ha hecho Chris Korda es crear polémica. En una sociedad tan puritana y escandalizable como la americana, Korda empieza por atacar desde dentro (casi siempre lo más efectivo) creando una iglesia cuyos cuatro pilares son el suicidio, el aborto, el canibalismo y la sodomía (entendida como cualquier acto sexual no reproductivo).
El holocausto de las especies.
«Estamos presenciando una extinción masiva de especies. Cada hora desaparece una; cuatro veces mas rápidamente si hablamos de los bosques húmedos tropicales».
Nos queda un poco lejos, ¿verdad?. Los bosques tropicales son algo que se ve en La 2, que nos hace sentimos concienciados por un rato, pero que desaparecen en cuanto apagamos la tele. El Amazonas no tiene nada que ver con nosotros. De los entre 10 y 15 millones de especies que habitan la tierra, la mitad lo hacen en las selvas húmedas tropicales. Gran parte de estas especies está sin descubrir y se extinguirá sin haber sido nunca vista. Los bosques húmedos resultan cruciales. En un solo árbol pueden encontrarse 1200 especies de escarabajos, de las cuales unas 300 están especializadas en esa clase de árbol en especial. Diariamente se talan miles.
Pero el Amazonas nos queda muy lejos, ¿verdad?.
«Se ha estimado que antes de la llegada del ser humano, se extinguía una especie perteneciente a un gran grupo cada millón de años. Ha habido cinco grandes extinciones en la historia geológica del planeta, incluyendo una que barrió al 95% de las especies. Las causas más probables de todas ellas son las astronómicas (un cometa que choca con la tierra, llena la atmósfera de polvo, oscurece el sol, el planeta se congela…). Tarde o temprano, la causa de la extinción desaparece: el polvo se deposita en el suelo, el hielo se descongela y la vida se restaura.»
-¿Y por qué esta vez tendría que ser diferente?.
C.K.: La extinción que estamos viviendo ahora funciona de otra manera. Al contrario que con el cometa, la causa no va a desaparecer, porque la causa somos nosotros mismos. Estamos cambiando la composición química del planeta, de los océanos y de la atmósfera. Pero los humanos todavía no tenemos el poder de destruir completamente la vida del planeta. Incluso detonando todas las armas nucleares a la vez, una parte de las bacterias y los virus sobrevivirían.
-Entonces, tarde o temprano, la vida se restauraría de nuevo…
C.K.: Que no podamos destruir la tierra de golpe no quiere decir que no podamos hacerlo lentamente reduciendo su biodiversidad. La vida crea diversidad porque es una estrategia de supervivencia excelente. Los sistemas diversos se adaptan mucho mejor al cambio. Imagina un bosque que contiene diez mil especies. Por algún motivo, la temperatura varia unos grados y la mitad de esas especies desaparecen de la noche a la mañana. Es una extinción en toda regla, pero todavía quedan cinco mil especies en ese bosque que se podrán adaptar al nuevo clima y evolucionar en otras nuevas que remplazarán a las extintas.
Pero ahora talamos nuestro bosque hipotético y lo plantamos con una sola especie, algo útil para nosotros -maíz, por ejemplo-. La temperatura se altera de nuevo. ¿Cuál es la probabilidad de que nuestro maíz modificado genéticamente pueda resistir?. Muy baja. El maíz muere, la capa superficial de terreno se convierte en polvo por la falta de actividad, el viento se lo lleva y ya tenemos un desierto producido por el hombre. ¿Estamos reduciendo la probabilidad de que la vida continúe en la tierra?. Sí.
Al reducir el número de especies en la tierra, estamos creando un planeta de malas hierbas, con el hombre como la mala hierba definitiva. Lo único que sobrevivirá serán las especies -genéticamente modificadas- que nos resulten útiles (vacas, pollos, cerdos, maíz, trigo, etc). El resto serán ratas, cucarachas, palomas y otras espedes capaces de adaptarse a un medio ambiente, cada vez más hostil, fabricado por y para el hombre.
Salva el planeta, suicídate.
-¿Y cuál es la posición de la Iglesia de la Eutanasia?.
C.K.: La historia de la sociedad industrial es la historia de la diversidad -tanto biológica como social- abocada al monocultivo. La Iglesia dé la Eutanasia lucha por la diversidad y, por tanto, se opone a todas las formas de crecimiento humano, incluyendo el económico y el tecnológico, pero especialmente el demográfico. Queremos ver menos gente, usando menos cosas y generando menos basura. La persona media considera estas metas profundamente ofensivas y antisociales; no pueden evitar sentirse ofendidos porque su escala de valores se fundamenta en el Humanismo, la creencia de que el hombre es la medida de todas las cosas y de que sin él, el mundo no tendría valor o significado.
Esta idea tan arrogante lleva directamente a un orden jerárquico de existencia, con el hombre en la cima. Dios nos dice en el Génesis: «sed fructíferos y convertios en muchos y llenad la tierray dominadla y someted (…) a todas las criaturas vivientes». Eso es lo que hemos hecho hasta ahora, con resultados catastróficos.
El Humanismo es la mayor de las herejías en la Iglesia de la Eutanasia, que bien podría ser la primera religión anti-humana.
-Pero no parece haber muchas posibilidades en esta «guerra santa»…
C.K.: El Humanismo se ha exportado a todos los rincones del planeta, y con él la visión mecanicista del mundo. Los reyes recogían impuestos, construían carreteras, establecían códigos uniformes de justicia, convertían bosques en barcos y enviaban ejércitos a tierras distantes a «recaudar». Gracias a sus esfuerzos tenemos ahora Nike y Pizza Hut y un mundo objetivo, estándar, predecible, con el trabajo dividido y eficiente. Dado que es del todo imposible invertir este recorrido, la posición de la Iglesia de la Eutanasia es puramente simbólica. No podemos impedir a los humanos que maten a la Tierra, pero podemos hacerles sentirse culpables por ello. Y también podemos no participar. No teniendo hijos, consumiendo lo mínimo posible y, finalmente, suicidándonos.
-¿Los miembros de la Iglesia de la Eutanasia tienen que suicidarse?!.
C.K.: ¡Por supuesto que no!. De todas formas, si alguien quiere hacerlo de verdad, que espere hasta que sea miembro. De esa manera, se convierte automáticamente en santo, sin ningún papeleo. Es importante, además, que deje una nota de agradecimiento (o echándole la culpa) a la Iglesia y, si lo desea, cualquier tipo de herencia.
-¿Y por qué no te has suicidado tú?.
C.K.: Quizá lo haga. Créeme, pienso en ello todos los días. Pero, a lo mejor, si suficiente gente nos presta atención y deja de procrear y de consumir tanto, podríamos ser capaces de reducir la población y construir un futuro más sostenible. Esa esperanza es lo único que me mantiene con vida; si alguna vez muere, yo moriré con ella. La cuestión es cuánto de tí mismo eres capaz de sacrificar por el resto de las especies del planeta y por las generaciones futuras.
La pureza es para los perdedores.
Las acciones de la Iglesia de la Eutanasia van desde contraataques a protestas antiabortistas hasta degustaciones (a ciegas) de carne humana a la salida de un supermercado -siendo vegetarianos, sugieren el consumo de humanos fallecidos para los que no quieren dejar la carne-. Sus intentos más sutiles (como el fanzine Snuff It o el cd) obtienen, sin embargo, mucha mayor cobertura mediática.
Según Korda, cualquier prensa para la iglesia es buena. Su web lista todos los artículos que se han escrito acerca de ella, sean positivos o negativos. Chris Korda no tiene nada que ocultar. Hijo de Michael Korda, editor jefe de Simon & Schuster y nieto de uno de los artífices de la industria cinematográfica británica, Korda comenzó a experimentar con los roles de género hace una década. Para aquellos que le conocen en persona, todo esto es dominio público. Sin embargo, es algo de lo que no suele hablar en las entrevistas.
«Volviendo la vista atrás, creo que travestirme fue el principio de un intento de equilibrarme interiormente, en un sentido psicológico. Específicamente entre mis polos masculino y femenino, pero también en otros aspectos. Trabajé imitando mujeres estilo arde París e incluso participé en concursos de drag-queens. Nunca pasé del segundo puesto; no podía competir con reinas de la calle que no tenían otra cosa que ganar o volver a la prostitución o las drogas».
-¿Consideraste alguna vez la operación de cambio de sexo?.
C.K.: Sí, claro. Sobrevivimos a duras penas a una infancia de durísimo condicionamiento. Mucha gente queda dañada gravemente y nunca se recupera -así es como se perpetúa la sociedad tecnológica proletaria-. Creo que fue al darme cuenta de la «incomodidad» que sufría con mi género cuando empecé a progresar hacia el equilibrio. Y al intentar equilibrarme internamente, comencé a darme cuenta de todos los desequilibrios de mi entorno. La respuesta es lógica: abandoné la idea de la operación porque es la solución típicamente occidental, patriarcal, intervencionista e invasiva a un problema que no puede ser resuelto de esa manera. Vas al médico quejándote de que te sientes atrapado en un rol de género extremo y el doctor te dice «bien, si tienes $30,000 y un altísimo nivel de tolerancia al dolor y al sufrimiento personal, y dos o tres años para emplearlos en esto, te introduciremos gradualmente en otro rol de género. Opuesto, pero igualmente extremo y ridículo».
-¿Poroso no te operaste?.
C.K.: Creo que es una vergüenza que tanta gente sucumba a ello cuando lo que realmente desean es… la ambivalencia, el equilibrio, estar en un punto entre los géneros -en el que todos deberíamos estar-, renunciando a lo extremo y abrazando la sutileza y la ambigüedad.
Travestirse es imitar al género opuesto, y eso es positivo, pero el paso siguiente es el gender-bending, ocupar el espacio entre géneros. Hay gente como Dennis Rodman, el jugador de baloncesto, que tuvo el coraje de hacerlo mientras era miembro de uno de los equipos más famosos de la historia. Y lo hizo en público. Fue bastante sorprendente.
-¿Este tipo de actitudes te parecen positivas?.
C.K.: Bueno, hay muchas zonas grises. Es una de las ideas principales de la Iglesia de la Eutanasia: Nada es del todo bueno ni del todo malo. Aunque algo pueda ser perjudicial de alguna manera, también puede beneficiar de otra.
Algo que se puede decir igualmente de sus métodos de propaganda. Proclamas como Salva el planeta, suicídate son armas de doble filo. Son muy potentes, pero pueden transmitir mensajes erróneos al público. Y más cuando ese público no esta -mayoritariamente- ni acostumbrado ni preparado para leer entre líneas.
Propaganda, situacionismo y Dada.
«La función esencial de toda la propaganda moderna -periódicos, revistas, libros, televisión, cine, internet y cualquier otro medio imaginable- es convencernos, durante cada momento, de que hay una sola manera correcta de vivir. Sostener esta ilusión consume muchos recursos, lo cual explica que la industria de generación de contenidos y de información sea actualmente la mayor y más rentable del mundo. Dramas escapistas como Star Trek intentan convencemos de que dentro de varios miles de años, la gente tendrá unas vidas confortables, con duchas calientes y esclavos que cocinen para ellos. Disney gasta miles de millones de dólares en películas «históricas» en las cuales nuestros ancestros llevan ropas extrañas pero actúan como nosotros e, incluso, hablan como nosotros. Realmente hay muy pocas posibilidades de que pudiéramos entender a nuestros antepasados o sus comportamientos tribales. Tan pocas como de que ellos pudieran entender los nuestros.»
-Sin embargo, la Iglesia de la Eutanasia accedió a participar en un programa masivo como El Show de Jerry Springer. ¿No es contradictorio utilizarlos mismos medios que criticáis?.
C.K.: No tenemos la obligación de ser consistentes, ni de tener sentido. De hecho, muchas veces no lo tenemos. Lo único que debemos hacer una y otra vez es atravesar el bloqueo que prevalece en la mente de las personas y que les dice que las cosas pueden continuar como están. Estamos aquí para interrumpir esa corriente que nos arrastra y la táctica que funcione bien en un momento dado es la que utilizaremos. Si ayuda ser racional, seremos racionales. Si lo que ayuda es ser irracional, seremos irracionales.
-¿Y cómo podía ayudaros aparecer en un programa tan poco serio?.
C.K.: En primer lugar, nos ofrecieron participar en él. Además, su audiencia está formada, predominantemente, por amas de casa negras y pobres y que es muy, muy probable que tengan hijos Ellas son un objetivo muy importante para nosotros. Por otra parte, yo prefiero los tabloides a los formatos llamados respetables o convencionales, porque están mucho menos censurados y puedes decir -más o menos- lo que quieras, mientras no seas aburrido.
-Pero en el programa os trataron como una especie de secta suicida y eso pudo eclipsar el contenido ecologista de vuestro mensaje…
C.K.: No somos una única cosa. Somos un ministerio de la propaganda. Hacemos aquello que es más efectivo en cada momento. La esencia del situaclonismo -y nosotros somos situacionistas- es percibir el lugar y el momento adecuados para que una acción, que de otra manera sería inútil, resulte muy efectiva al desatar una fuerza mucho mayor. En este caso en particular, fuimos capaces de manipular una situación en nuestro provecho. Jerry Springer no esperaba tener invitados inteligentes; nunca los había tenido antes y no los ha vuelto a tener desde entonces.
«Vivimos en una época en la que casi no hay comunicación con sentido. La gente ha sido entrenada para separar cada trocito de información que recibe en unas cómodas categorías para que pueda ser así asimilado y, básicamente, ignorado. La mayor parte del tiempo no estamos tratando con personas sino con sus secretarias mentales, que archivan, cateterizan y ordenan todo en dualidades bueno-malo.
«Mi objetivo es destruir esas categorías lo máximo posible y presentar información que no pueda ser asimilada, que no entre en esas casillas. La mejor respuesta posible a una acción de la Iglesia de la Eutanasia sería ‘¿Qué cono estáis haciendo?!. No lo entiendo, explicádmelo’. Esta es una reacción ideal poique nos permitiría entrar y hacer que la gente comience a pensar por si misma en algo en lo que no pensaba antes. Buscamos, en cierta forma, una especie de desprogramación».
-Pero eso es algo que también buscaba, porejemplo, Ted Kaczynski (el Unabomber) y no le sirvió de mucho.
C.K.: El Unabomber publicó toda la verdad, sin adornos. 30,000 palabras en los periódicos mas leídos del mundo. Y casi nadie lo leyó. La mayor parte de aquellos suplementos terminaron en la basura por dos motivos. Primero, él no tenía ningún valor como entretenimiento. La mayoría de los americanos son incapaces de leer 30,000 palabras acerca de cualquier tema, ni siquiera sobre deportes y, mucho menos, acerca del futuro de la sociedad industrial. Segundo, el Unabomber no se dio cuenta de que su audiencia ya había sido previamente convencida de que él era un chalado, una asesino en serie, y de que podían ignorar sin peligro cualquier cosa que dijera.
Eso son graves fallos de propaganda que nosotros no estamos cometiendo.
Ante la seriedad de Chris Korda, otros miembros de la Iglesia de la Eutanasia, como Vermin Supremo (uno de sus principales activistas) muestra un talante decididamente jocoso. «Por supuesto que somos serios, pero el humor en la Iglesia es innegable. La respuesta de la Iglesia ante el colapso de la sociedad industrial es crear un espectáculo dadaísta y llevarlo a las calles, ante las narices de todos. Esto nos distingue, en gran parte, de los demás. Hay tantos cultos para elegir, ¿con cuál te vas a quedar tú?».
La portada de la discordia.
Quien no mostró compartir el sentido del humor de Vermin Supreme fue la revista musical alemana Beam Me Up, que denunció a Korda por anti-semitismo a causa de la portada original de Six Billion Humans Can’t Be Wrong, que mostraba al propio Korda desnudo, tumbado ante la boca de uno de los hornos crematorios del campo de concentración nazi de Dachau. La respuesta de la Iglesia no se hizo esperar.
«Los nacionalistas creen que un grupo de humanos es superior a los demás. Los campos de concentración son el símbolo de lo que ocurre cuando esta creencia se lleva al extremo. Los humanistas creen que una especie es superior a todas las demás. Esta creencia también ha sido llevada al extremo, con un resultado igualmente predecible: la extinción de, al menos, un tercio de las especies de la tierra en un breve lapso de unos cuantos miles de años.
«Los judíos sufrieron terriblemente, pero cualquier persona en sus cabales admitirá que todavía hay judíos en el mundo. No se puede decir lo mismo de los millones de especies vegetales y animales que se han extinguido a causa de la explosión demográfica humana. ¿Dónde están los símbolos de este holocausto de las especies?, ¿dónde están los monumentos que nos recuerden que algo vergonzoso ha ocurrido y que -peor- ocurre todos los días, cada vez más rápidamente?. Los nazis estabilizaron la economía, construyeron autobahns y restauraron el orgullo nacional. Muchos alemanes lo agradecieron y evitaron hacer demasiadas preguntas. Era mejor no saber a dónde iban los trenes, porque saberlo implicaría aceptar la culpa o luchar contra los nazis. Hoy en día, los habitantes de las naciones industrializadas están en una posición similar. Cada día hay más coches, ordenadores y centros comerciales llenos de cosas. Es mejor no saber de dónde viene el petróleo o a dónde va la basura. ¿Por qué estropear la diversión?».
Finalmente, la portada del disco tuvo que ser cambiada para poder distribuir el disco en Alemania (su casa de discos está en Munich), algo que Chris Korda calificó como «una tragedia, pero fue necesario. Alemania era el sitio perfecto para esa portada. Aquí en los Estados Unidos, casi nadie lo habría entendido porque no hay una educación suficiente como para reconocer la imagen. Habrían pensado que era un horno para pizzas».
Buy, consume, be happy.
«Los gobiernos han estado siempre envueltos en el tráfico de drogas. Los ingleses vendían opioen China para pacificar a la población. Los americanos pasaban coca de contrabando desde Centroamérica para pagar la guerra de Nicaragua. Anteriormente utilizaron la heroína para debilitar a los hipples y estudiantes opositores a VIetnam. El LSD-25 fue un intento fallido de control mental del gobierno.
«Las mejores formas de control mental aparentan ser comportamientos voluntarios; controlar las acciones directamente consume demasiados recursos (esa fue la razón principal del colapso del imperio soviético). Es mucho más eficiente controlar los pensamientos y la mejor manera de nacería es con una propaganda efectiva (como la americana, la más avanzada del mundo) que haga creer a los ciudadanos que tienen total libertad, mientras se comportan conforme a unos ideales mostrados en la tele».
-¿Cuál es la relación de fenómenos como la cultura de club con este tipo de métodos de control social?.
C.K.: La cultura de club es un ejemplo perfecto de propaganda en acción. Al igual que los misioneros del imperio español, los ravers viajan alrededor del mundo enseñando la doctrina y reemplazando la diversidad social con monocultura. Cada discoteca de cada ciudad es lo mismo: gente vestida igual, tomando las mismas drogas y bailando los mismos discos, con las mismas luces y la misma máquina de niebla. El eslogan totalitarista del Love Parade del 98 -Un mundo, un futuro- podía haber salido fácilmente del Brave New World de Aldous Huxley. Un millón de humanos estandarizados reunidos alrededor de una torre de dj fálica, adorando el altar de la cultura techno-rave homogeneizada.
Fichado por el mismo Dj Hell tras comprar por casualidad su primer ep en Nueva York en el 97, Korda publicó el año pasado su primer álbum. Su infancia musical comienza en el 77, estudiando piano, guitarra y teoría musical con varios excelentes profesores (como el tenor Jerry Bergonzi). En los 80 tocó en bandas de swing, fusión y rock psicodélico y fue profesor de música en un pequeño conservatorio. Su primera exposición a la electrónica llegó con Vangelis y, posteriormente, con el house (cita a Black Box, Robín S. y The Orb).
Comenzó a hacer música electrónica en el 93 con I Just Can’t Let Go y ese mismo año publicó su primer cd Demons in My Head, un «terrorífico pero bello» (en palabras suyas) collage de sonidos ambientales. Después entró en Gigolo donde, ya centrado en la electrónica de baile, publico dos eps y, ahora, un disco.
Six Billion Humans… es difícilmente categorizable. Producido por el propio Korda, presenta una atractiva mezcla de música electrónica y propaganda diseñada como un producto de consumo masivo (todo lo masiva que puede ser la música electrónica) y que contiene suficientes ganchos como para atraer a muchos y diversos públicos. Por una parte, colaboraciones como las de Michelle Grinser, Richard Bartz o el mismo Hell, aseguran la calidad musical del disco. Por otra, el contenido en propaganda antisocial, anticonsumista -antitodo en general- y el tratamiento de ésta resultan de lo más atractivos. Repeticiones hipnóticas de proclamas, perversión de eslóganes masivos (el One world, one future del Love Parade ’98 se transforma en un furioso One world, one shit!) y cinismo hilarante en las letras. Tres hits potenciales: Save the Planet, Kill Yourself en el que Korda relata el sueño en el que una inteligencia alienígena (The Being), portavoz de los habitantes de la tierra en otras dimensiones, le inspira la creación de la Iglesia de la Eutanasia; Fleshdance, el primer himno caníbal dirigido a las pistas de baile y Six Billion Humans Can’t Be Wrong, en el que las tremendas Chicks on Speed (otro grupo en la frontera entre el arte y la música) se despachan a gusto con la sociedad capitalista.
«Mi meta es comunicar ideas profundamente subversivas y antisociales a la mayor cantidad de gente posible. Esto solo puede ser hecho utilizando los métodos de la Sociedad de Masas. Hasta cierto punto, tú eres parte de ese aparato. En cierta manera, mi meta es convencerte de que mi causa es buena. Convencerte suficientemente como para que estés dispuesto a entrar en mi juego y hacer que estas ideas estén disponibles a un porcentaje mayor del público. Si consigo persuadirte, hablé tenido éxito. Si, porel contrario, te convenzo de que soy un chalado o un objeto de entretenimiento, habré fracasado en mi causa. ¿Ves el problema?:
Six Billion Humans Can’t Be Wrong está publicado por International Deejay Gigolo Records y lo distribuye So Dens.
by José C. Cabezas

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