Seis tesis sobre la ansiedad y por qué está previniendo con eficacia la militancia , y una posible estrategia para superarla

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6tesis

Va aquí un texto del Institute for Precarious Consciousness, (N del T: Si alguien quiere ayudar con una traducción menos mierda que la presente, bienvenid@ sea)

1 : Cada fase del capitalismo tiene su propio afecto dominante.

Cada fase del capitalismo tiene un afecto que la amalgama . Esto no es una situación estática . La prevalencia de un afecto en particular es sostenible sólo hasta que aparecen estrategias de resistencia capaces de romper ese afecto en particular y / o las fuentes sociales desde donde se formula. Por lo tanto el capitalismo entra constantemente en crisis y se recompone en torno a un nuevo afecto dominante.

Un aspecto del afecto dominante de cada fase es que es un secreto a voces, algo que todo el mundo sabe , pero que nadie admite, o que no se verbaliza . Mientras el afecto dominante sea un secreto público sigue siendo eficaz , y no surgirán estrategias en su contra.

Los secretos públicos suelen personalizarse . El problema sólo es visible a nivel individual , psicológico ; las causas sociales del problema se ocultan . Cada fase culpabiliza a las víctimas del sistema por el sufrimiento que el propio sistema provoca . Y representa una parte fundamental de su lógica funcional como si fuera un problema contingente y localizado.

En la era moderna (hasta la liquidación de la posguerra), el afecto dominante era la miseria. En el siglo XIX, la narrativa dominante era que el capitalismo conduce a un enriquecimiento general. El secreto a voces de este relato era la miseria de la clase obrera. La exposición de esta miseria se llevó a cabo por los revolucionarios . La primera ola de los movimientos sociales modernos en el siglo XIX era una maquinaria para la lucha contra la miseria. Tácticas tales como huelgas , las luchas salariales, la organización política , la ayuda mutua , cooperativas y fondos de huelga eran medios eficaces para derrotar el poder de la miseria , garantizando un mínimo social. Algunas de estas estrategias siguen funcionando cuando se lucha contra la miseria.

Cuando la miseria dejó de funcionar como una estrategia de control , el capitalismo cambió al aburrimiento. A mediados del siglo XX, la narrativa pública dominante era que el nivel de vida -que amplió el acceso al consumo , la sanidad y la educación- se elevaba . Todos en los países ricos eran felices, y los países pobres estaban en camino al desarrollo. El secreto a voces era que todo el mundo se aburría . Este era un efecto del sistema fordista que prevaleció hasta la década de los ochenta, un sistema basado en un empleo para toda la vida , el bienestar garantizado , el consumo de masas, la cultura de masas , y la cooptación del movimiento obrero que había sido construido para luchar contra la miseria. La seguridad laboral y el estado de bienestar redujeron la ansiedad y la miseria , pero el trabajo era aburrido, compuesto por tareas simples y repetitivas . El capitalismo de mediados de siglo dio todo lo necesario para la supervivencia, pero no daba oportunidades para la vida ;  era como un sistema de alimentación forzada llevado al punto de saturación .

Por supuesto , no todos los trabajadores bajo el fordismo tenían realmente un empleo estable o seguridad, pero este era el modelo básico de trabajo, alrededor del cual se organizaba un sistema más grande. Había en realidad, tres contratos en esta fase , siendo el acuerdo con el trabajador B -aburrimiento por seguridad-  el más paradigmático de la conjunción fordismo-aburrimiento. Hoy en día, el contrato con el trabajador B ha sido eliminado, dejando un abismo entre los trabajadores A y C (siendo los primeros los miembros más privilegiados de la sociedad de consumo , y los segundos los más inseguros y marginales).

2: La resistencia contemporánea nace de la ola de los 60, en respuesta al afecto dominante del aburrimiento.

Si cada etapa del sistema dominante tiene un afecto dominante, entonces cada etapa de resistencia necesita estrategias para derrotar o disolver ese afecto. Si la primera ola de movimientos sociales fue una máquina para la lucha contra la miseria, la segunda ola (la de los años 60-70, o en términos más generales, y ajustados, la de los 60- 90) fue una máquina para luchar contra el aburrimiento. Esta es la ola de la cual nacieron nuestros propios movimientos, la que sigue conjugando la mayor parte de nuestras teorías y prácticas.

La mayoría de las tácticas de esta época fueron / son formas de escapar del ciclo de trabajo-consumo-muerte . Los situacionistas fueron pioneros de toda una serie de tácticas dirigidas a acabar con el aburrimiento, declarando que ” No queremos un mundo donde la garantía de que no vamos a morir de hambre es comprada al aceptar el riesgo de morir de aburrimiento”. Desde la autonomía se luchó contra el aburrimiento rechazando el trabajo, tanto desde dentro de este (utilizando el sabotaje y la huelga de brazos caídos) como contra este (haciendo el vago y desertando) . Estas formas de protesta se asociaron con un proceso social más amplio de éxodo contracultural que huía de las aburridas formas dominantes de trabajo y de los también aburridos roles sociales.

En el movimiento feminista, el “malestar del ama de casa ” fue teorizado como sistémico en la década de 1960 . Más tarde, otras insatisfacciones fueron reveladas a través de la toma de conciencia , y de los textos y las acciones (desde ” El mito del orgasmo vaginal ”  a las protestas por la legalización del aborto del colectivo Redstockings), que se derivaron de este. Tendencias similares se pueden ver en el Teatro del Oprimido , la pedagogía crítica , los principales estilos de acción directa (carnavalesco , militante y pacifista) , y en movimientos tan tardíos como el movimiento de las fiestas Reclaim the Streets , la cultura DIY , y la cultura hacker, ya en los 90.

La reorientación del afecto dominante de mediados de siglo que paso de la miseria al aburrimiento fue crucial para el surgimiento de una nueva ola de revuelta. Estamos al final de esta ola. Al igual que la táctica de la primera ola aún funciona cuando se lucha contra la miseria , las tácticas de la segunda ola aún funcionan cuando la lucha es contra el aburrimiento. La dificultad es que estamos con menos frecuencia ante el aburrimiento como enemigo principal. Esta es la razón por la que la resistencia militante está atrapada en su actual situación de estancamiento .

3 : El capitalismo ha absorbido en gran medida la lucha contra el aburrimiento.

Se ha producido una recuperación parcial de la lucha contra el aburrimiento . El capitalismo persiguió el éxodo a espacios más allá del trabajo creando la fábrica social, un campo en el que toda la sociedad se organiza como un lugar de trabajo. La precariedad se utiliza para forzar a la gente a trabajar en un campo expandido de mano de obra que ahora incluye la totalidad de la fábrica social.

Muchos ejemplos de esta persecución se pueden enumerar. Las empresas han adoptado modelos de gestión horizontales que incitan a los empleados a gestionar no sólo su trabajo, sino incluso a invertir sus almas en él. La sociedad de consumo ofrece ahora una gama más amplia de productos dirigidos a nichos específicos y la distracción constante ya no está determinada por los gustos de las masas en la misma medida que antes. Los nuevos productos, tales como los videojuegos y las redes sociales, implican mayores niveles de participación individual activa y estimulan la desocialización. Las experiencias en el lugar de trabajo se diversifican a través de la gestión del rendimiento , así como por la multiplicación de situaciones informales de trabajo en los márgenes del capitalismo. El capitalismo ha alentado el crecimiento de  identidades secundarias mediatizadas -a través de los medios de comunicación social , el consumo visible, y el aprendizaje permanente- que tienen que mantenerse de forma obsesiva . Diversas formas de resistencia del período anterior se han recuperado , o revivido después de extinguido el original, por ejemplo, la discoteca y el festival de música corporativos sustituyen a la rave.

4 : En el capitalismo contemporáneo el afecto dominante es la ansiedad.

El secreto a voces de hoy es que todo el mundo está ansioso. La ansiedad se ha extendido desde sus ubicaciones anteriores (como la sexualidad) al conjunto del campo social. Todas las formas de intensidad, autoexpresión , conexión emocional , inmediatez y disfrute están constreñidas por la ansiedad. La ansiedad se ha convertido en la pieza clave de la subordinación.

Una parte importante del sustento social de la ansiedad es la omnipresente y multifacética red de la vigilancia . La NSA , CCTV, reseñas de gestión del rendimiento, encuestas de calidad, la Oficina de Empleo, el sistema de privilegios en las cárceles , el examen constante y la clasificación de los alumnos más jóvenes . Pero esta obviedad es sólo el caparazón exterior . Tenemos que pensar en las maneras en que la idea neoliberal de éxito inculca estos mecanismos de vigilancia dentro de las subjetividades y las vidas de la mayoría de la población.

Tenemos que pensar en cómo la auto-exposición deliberada y ostensiblemente voluntaria de las personas  a través de medios de comunicación social , el consumo visible y la elección de posiciones dentro del campo de las opiniones, también supone una actuación en el campo de la mirada perpetua de los otros virtuales. Tenemos que pensar en las formas en que esta mirada influye en cómo nos encontramos , en reconocerse unos a otros como co-actores de un espectáculo perpetuo infinitamente escrutado . Nuestro éxito en esta actuación,  afecta a todo, desde nuestra capacidad para acceder al calor humano hasta nuestra capacidad de acceder a los medios de subsistencia , y no sólo en la forma del salario , sino también en la forma de crédito. El exterior de la esfera de vigilancia mediática está cada vez más cerrado, el espacio público está burocratizado y privatizado , y una variedad cada vez mayor de la actividad humana se criminaliza por motivos de riesgo, seguridad, molestia,  calidad de vida o comportamiento antisocial.

En este campo cada vez más controlado y visible, se nos exige comunicarnos. Lo incomunicable está excluido. Puesto que cada individuo es desechable , el sistema mantiene la amenaza de desvincular a cualquier persona, en cualquier momento, en un contexto donde las alternativas están anuladas de antemano , de modo que la desconexión forzada implica desocialización, lo que conduce a una no-elección absurda entre la inclusión desocializada y la exclusión desocializada. Esta amenaza se manifiesta desde las pequeñas  prácticas disciplinarias de hoy : tiempos de espera, baneos en Internet , despidos y sanciones salariales; y culmina en formas draconianas de confinamiento en solitario que encontramos en las cárceles. Tales regímenes son el grado cero del control-por-ansiedad : la ruptura de todas las coordenadas de conexión en un entorno de peligro constante , con el fin de producir un colapso de la personalidad.

El presente afecto dominante de la ansiedad también se conoce como precariedad. La precariedad es un tipo de inseguridad que trata a las personas como desechables con el fin de imponer control. La precariedad se diferencia de la miseria en que las necesidades vitales no están simplemente ausentes. Están disponibles, pero retenidas condicionalmente .

La precariedad conduce a la desesperanza generalizada, una excitación corporal constante sin liberación . Proporciones cada vez mayores de jóvenes viven en la casa de sus padres. Porciones considerables de la población -más de 10 % en el Reino Unido- están tomando antidepresivos. La tasa de natalidad está disminuyendo , ya que la población se siente insegura para formar una familia . En Japón, millones de jóvenes no salen de sus casas (los hikikomori) , mientras que otros , literalmente, se matan trabajando a escala epidémica. Las encuestas revelan que la mitad de la población del Reino Unido está experimentando inseguridad a causa de sus ingresos. En el plano económico el sistema de la ansiedad incluye la producción “lean” (sin desperdicios) , la financiarización y la esclavitud de la deuda resultante,  los flujos financieros en tiempo real y la globalización de la producción. Los lugares de trabajo  como los call-centers son cada vez más comunes, donde todos se miran, tratando  de mantener la necesaria “orientación al servicio”, están constantemente sujetos a nuevas pruebas y al fracaso potencial por los requisitos cuantitativos sobre el número de llamadas atendidas, manteniendo un proceso que niega a la mayoría de los trabajadores un trabajo estable (que tienen que trabajar seis meses para incluso recibir un trabajo , en vez de realizar un aprendizaje) . Gestión de imágen corporativa significa que la brecha entre las normas oficiales y lo que realmente sucede es mayor que nunca . Y el clima post-911 canaliza esta ansiedad generalizada en la política global.

5 : La ansiedad es un secreto a voces .

La ansiedad excesiva y el estrés son un secreto a voces.  Y cuando se discute sobre ellos se entienden como problemas psicológicos individuales , a menudo atribuidos a patrones de pensamiento erróneos o a una mala adaptación.

De hecho, la narrativa pública dominante sugiere que necesitamos más estrés, con el fin de mantenernos “a salvo” (a través de la aseguración y la seguridad) y ” competitivos” (a través de la gestión del rendimiento ) . Cada pánico moral , cada nueva medida represiva o cada nuevo paquete de leyes represivas , se suma al peso acumulado de la ansiedad y el estrés que surge del exceso de regulación general. La inseguridad humana se canaliza hacia el incremento de la seguridad. Este es un círculo vicioso , ya que la seguridad aumenta las mismas condiciones (desechabilidad, vigilancia, regulación intensiva) que provocan la ansiedad inicial. En efecto , la seguridad del Estado se utiliza como un sustituto vicario para la seguridad de uno mismo. Una vez más , esto no tiene precedentes : el uso de la grandeza nacional como compensación vicaria por la miseria, y el uso de la guerra mundial como un canal para aliviar la frustración derivada del aburrimiento.

La ansiedad también se canaliza hacia abajo. La falta de control de la gente sobre sus vidas conduce a una lucha obsesiva por reclamar el control mediante la micro-gestión de lo que aún pueden manejar. Técnicas de gestión familiar, por ejemplo, se anuncian como modos de reducir la ansiedad de los padres, ofreciendo un guión definitivo que seguir. A un nivel más amplio, las ansiedades latentes derivadas de la precariedad alimentan proyectos obsesivos de regulación y control social. Esta ansiedad latente se proyecta cada vez más sobre las minorías.

La ansiedad se presenta de diferentes maneras: desde los discursos de la nueva derecha que culpan a los pobres de la pobreza, a las terapias contemporáneas que tratan la ansiedad como un desequilibrio neurológico o un modo de pensamiento disfuncional. Un centenar de variedades del discurso de la “gestión” -la gestión del tiempo, manejo de la ira, la gestión parental, la auto-imagen de marca,…- ofrecen a los sujetos ansiosos una ilusión de control a cambio de una cada vez mayor conformidad con el modelo capitalista de subjetividad. Y muchos más discursos se centran en la búsqueda de chivos expiatorios y en la criminalización de la precariedad como una cuestión de desviación personal, irresponsabilidad o de autoexclusión patológica. Muchos de estos discursos tratan de mantener la superestructura del fordismo (el nacionalismo, la integración social) sin su infraestructura (una economía nacional, el bienestar, el empleo para todos). Las doctrinas de la responsabilidad individual son fundamentales para esta reacción, lo que refuerza la vulnerabilidad y la deshechabilidad. Luego está la industria de auto-estima, el discurso ininterrumpido de los medios de comunicación diciendo a la gente cómo alcanzar el éxito a través del pensamiento positivo, como si las fuentes de ansiedad y frustración fueran simplemente ilusorias. Estas estimaciones son indicativas de la tendencia a la privatización de los problemas, tanto los relacionados con el trabajo como los relativos a la psique.

Anteriormente hemos argumentado que la gente tiene que estar socialmente aislada para que un secreto a voces pueda funcionar. Este es el caso de la situación actual, en la que la auténtica comunicación es cada vez más rara. La comunicación es más penetrante que nunca, pero cada vez más, la comunicación ocurre sólo a través de vías mediadas por el sistema. Por lo tanto, en muchos sentidos, a las personas se les impide de hecho la comunicación, incluso cuando el sistema exige que todo el mundo se conecte y se comunique. Así, la gente se somete a ambas demandas y se comunica en lugar de expresarse, al mismo tiempo que se auto-censura en esos espacios mediados. Del mismo modo, el trabajo afectivo no alivia la ansiedad, sino que agrava el sufrimiento de los trabajadores, mientras que simplemente distrae a los consumidores (los investigadores han encontrado que los requisitos sobre los trabajadores para fingir felicidad en realidad causan graves problemas de salud).

El volumen de la comunicación es irrelevante. La recomposición – reconexión – de fuerzas sociales emancipadoras no sucederá a menos que haya canales en los que el propio secreto público se pueda verbalizar. En este sentido, la gente está más sola que nunca. Es difícil para la mayoría de las personas (incluyendo a muchos radicales) reconocer la realidad de lo que viven y sienten. Algo tiene que ser cuantificado o mediado (transmitido virtualmente), o bien, para nosotros, reconocerse como político, para ser validado como real. El secreto a voces no cumple con estos criterios, por lo que sigue siendo invisible.

6: Las tácticas y las teorías actuales no están funcionando. Necesitamos nuevas tácticas y teorías para combatir la ansiedad.

Durante los períodos de movilización y cambio social efectivo, la gente siente una sensación de empoderamiento, recupera la capacidad de expresarse, experimenta un sentido de la autenticidad y salirse de las estructuras de represión y alienación  puede actuar como un tratamiento efectivo para la depresión y los problemas psicológicos; una especie de experiencia cumbre. Esto es lo que sustenta la actividad política.

Estas experiencias se han vuelto mucho más raras en los últimos años.

Aquí podríamos centrarnos en dos procesos represivos relacionados: las tácticas preventivas y el castigo por proceso. Las tácticas preventivas son aquellas que detienen las protestas antes de que empiecen, o antes de que puedan alcanzar cualquier meta. Encapsulamiento, detenciones masivas, identificaciones, arrestos, allanamientos domiciliarios y detenciones preventivas, son ejemplos de este tipo de táctica. El castigo por proceso implica mantener a la gente en una situación de miedo, dolor, o vulnerabilidad a través del abuso de procedimientos diseñados para otros fines, tales como mantener a la gente imputada o fijando fianzas antes del juicio que interrumpen su actividad cotidiana, prohibiciones para volar y cruzar fronteras a conocidos disidentes, allanamientos violentos, publicación innecesaria de fotografías de sospechosos en la prensa, detención de personas bajo sospecha (a veces de acuerdo con cuotas preestablecidas), utilizanción de la tortura en arrestos, o la velada sugerencia de que alguien está bajo vigilancia. Una vez que el miedo a la intrusión estatal se inculca, se ve reforzado por las redes de vigilancia visible que son desplegadas en la trama del espacio público, y que situadas estratégicamente actúan como desencadenantes de trauma y ansiedad.

Distintas anécdotas ha evidenciado muchas historias de horror acerca de los efectos de este tipo de tácticas: gente hecha un manojo de nervios después de años a la espera de un juicio con cargos de los que fueron absueltos, suicidándose después de meses fuera de contacto con sus amigos y familiares, con miedo a salir después de los abusos. Los efectos son tan reales como si el Estado estuviera matando o haciendo desaparecer gente, pero permanecen en gran parte invisibles. Además, muchos activistas también están en el extremo receptor de la precariedad laboral y de los regímenes de beneficios punitivos. Estamos fallando a la hora de escaparnos de la producción generalizada de ansiedad.

Si la primera fase de resistencia al capitalismo proporcionó herramientas para la lucha contra la miseria, y la segunda para la lucha contra el aburrimiento, lo que necesitamos ahora es una herramienta para la lucha contra la ansiedad, y esto es algo que todavía no tenemos. Si miramos desde el interior de la ansiedad es que todavía no hemos realizado la “inversión de la perspectiva”, como los situacionistas la llamaron, mirando desde el punto de vista del deseo en lugar desde el del poder. Las principales formas actuales de resistencia todavía vienen de la lucha contra el aburrimiento, y debido al reemplazo del aburrimiento por la ansiedad, han dejado de ser eficaces.

La resistencia militante actual no combate la ansiedad. Y a menudo implica la exposición deliberada a situaciones de alta ansiedad. Los insurreccionistas superan la ansiedad transformado sus efectos negativos en ira, y convierten esta ira en un proyectil para atacar ese afecto. En muchos sentidos, esto proporciona una alternativa a la ansiedad. Sin embargo, es difícil para las personas pasar de la ansiedad a la ira, y es fácil empujar a la gente hacia el otro lado, al trauma. Hemos notado una cierta tendencia entre los insurreccionistas, que se niegan a tomar en serio la existencia de barreras psicológicas en la acción militante. Su respuesta suele ser: “Just do it!” Pero la ansiedad es real, una fuerza material, no es simplemente un fantasma. Sin duda, sus fuentes suelen tener raíces en fantasmas, pero la cuestión de la superación de esos fantasmas no es tan sencilla como ser meramente conscientes de ello. Hay toda una serie de bloqueos psicológicos que subyacen bajo la energía ilusoria del espectro, que es en última instancia el efecto de un afecto reactivo. Decir “Just Do It” es como decir que alguien con una pierna rota: “Sólo hay que andar!”

Parecemos estar en una situación desesperada e inevitable, pero no lo es. Lo sentimos de esta manera debido a los efectos de la precariedad: el constante exceso de estrés, la contracción del tiempo en un presente eterno, la vulnerabilidad de cada individuo separado (o sistémicamente mediado), el dominio del sistema en todos los aspectos del espacio social. Estructuralmente, el sistema es vulnerable. Su dependencia de la ansiedad es una medida desesperada, utilizada en ausencia de formas más fuertes de conformidad. El intento del sistema de seguir funcionando manteniendo a la gente en una contínua sensación de impotencia lo deja abierto a rupturas repentinas, a brotes de rebelión. Entonces, ¿cómo podemos llegar al punto en que nos liberemos de la sensación de impotencia?

7: Se necesita que emerja una nueva conciencia centrada en la precariedad.

A fin de formular nuevas respuestas a la ansiedad, tenemos que volver a la mesa de dibujo. Tenemos que construir un nuevo conjunto de saberes y teorías de abajo hacia arriba. Para ello, tenemos que aunar la profusión de debates que producen densas intersecciones entre las experiencias de la situación actual y las teorías de la transformación. Tenemos que activar tales procesos a través de los estratos de los excluidos y oprimidos, pero no hay razón por la que no debieramos empezar por nosotros mismos.

En la exploración de las posibilidades de esta praxis, el Instituto ha examinado casos anteriores de prácticas similares. A partir del examen del surgimiento de la conciencia feminista durantes los años 60/70, hemos resumido las siguientes características principales:

  • La producción de nueva teoría fundamentada en relación con la experiencia. Tenemos que volver a conectar con nuestra experiencia actual en vez de con las teorías de las fases anteriores. La idea aquí es que nuestras propias percepciones de nuestra situación se bloquean o se manejan mediante suposiciones dominantes, y es necesario hacerlo explícito. La atención debería centrarse en aquellas experiencias que se relacionen con el secreto a voces. Estas experiencias deben ser enumeradas y puestas en común, en primer lugar dentro de grupos, y luego públicamente.
  • Reconocer la realidad y la naturaleza sistémica de nuestras experiencias. La validación de la realidad de nuestras experiencias es una parte importante de esto. Tenemos que afirmar que nuestro dolor es realmente dolor, que lo que vemos y sentimos es real, y que nuestros problemas no son sólo personales. A veces esto implica el desarrollo de experiencias que hemos deshechado o reprimido. Otras veces implica cuestionar la personalización de los problemas.
  • Transformación de las emociones. Las personas están paralizadas por emociones indefinidas, y la sensación general de sentirse como una mierda. Estas emociones tienen que ser transformadas en un sentimiento de injusticia, un tipo de ira menos resentida y más centrada, un movimiento hacia la auto-expresión, y una reactivación de la resistencia.
  • Creación u expresión de la voz. La cultura del silencio que rodea el secreto público debe ser derrocada. Los supuestos existentes necesitan ser desnaturalizados y desafiados y los policías en el interior de nuestras cabezas han de ser expulsados. El ejercicio de la voz mueve la referencia de la verdad y la realidad del sistema al orador, lo que contribuye a la inversión de la perspectiva, a ver el mundo a través de la propia perspectiva y deseos, en lugar desde la del sistema. El entretejido de diferentes experiencias e historias es una estrategia importante en la recuperación de la voz. El proceso es una articulación así como una expresión.
  • La construcción de un espacio no alienado. La separación social se reduce con la existencia de tal espacio. El espacio ofrece una distancia crítica con la vida de uno mismo, y una suerte de red de seguridad emocional para intentar transformaciones, disolver miedos. Esto no debe ser simplemente una medida de auto-ayuda, para mantener las actividades existentes, sino un espacio para la reconstrucción de una perspectiva radical.
  • Analizar y teorizar las fuentes estructurales basadas ​​en las similitudes en la experiencia. El punto no es simplemente relatar experiencias, sino transformarlas y reestructurarlas a través de su teorización. Los participantes cambian el significado dominante de su experiencia mediante la asignación de supuestos diferentes. Esto se suele hacer mediante la búsqueda de patrones en las experiencias que se relacionan con teorías emancipadoras, y viendo los problemas personales y las pequeñas injusticias como síntomas de problemas estructurales mayores. Esto lleva a una nueva perspectiva, un vocabulario de motivos; un horizonte de anti-anti-política.

El objetivo es producir un clic, el momento en el que la fuente estructural de problemas de repente cobre sentido en relación con las experiencias. Este clic es el que centra y transforma la ira. Una mayor comprensión puede a su vez aliviar las presiones psicológicas, y que sea más fácil responder con ira en lugar de con depresión o ansiedad. Incluso podría ser posible alentar a las personas a participar en estos grupos como una forma de auto-ayuda, a pesar de que rechacen ajustes terapéuticos y procesos de construcción de auto-estima.

El resultado es una especie de grupo de afinidad, pero que se orienta a la perspectiva y el análisis, en lugar de a la acción. Sin embargo, es evidente que esta nueva conciencia tiene que trasladarse a algún tipo de acción; de lo contrario es solo frustrante introspección.

Esta estrategia ayudará a nuestra práctica de maneras diferentes. En primer lugar, estos grupos pueden proporcionar una comunidad de cómplices potenciales. En segundo lugar, puede preparar a la gente para los futuros momentos de revuelta. En tercer lugar, crean el potencial de cambiar el campo general de la llamada opinión pública, de manera que se dé un contexto más fácil para la acción. Los grupos también funcionarían como un sistema de soporte vital y como un espacio para dar un paso atrás ante la inmersión en el presente. Asimismo, proporcionará  fluidez de conceptos radicales y disidentes, de los que hoy la mayoría de la gente carece.

La ansiedad se ve reforzada por el hecho de que nunca está claro lo que “el mercado” quiere de nosotros, que la demanda de conformidad está conectada a un vago conjunto de criterios que no se pueden establecer por anticipado. Incluso las personas más conformistas son desechables hoy en día, a medida que se introducen nuevas tecnologías de gestión o producción. Una de las funciones de los pequeños grupos de discusión y toma de conciencia es la construcción de una perspectiva desde la cual se puede interpretar la situación.

Un problema importante será mantener los compromisos de manera regular en un contexto de presión constante. El proceso tiene un ritmo más lento y una escala más humana de lo que es culturalmente aceptable en la actualidad. Sin embargo, el hecho de que los grupos ofrezcan un respiro de la lucha diaria, y tal vez un estilo más tranquilo de interacción que alivie la presión, también puede ser atractivo. Los participantes tendrán que aprender a hablar con una voz auto-expresiva (en lugar de la obligación de compartir información banal derivada de los modos de actuar neoliberales), y a escuchar y analizar.

Otro problema es la complejidad de las experiencias. Las experiencias personales están intensamente diferenciadas por matizadas discriminaciones incorporadas en el código semiocapitalista. Esto hace que la parte analítica del proceso sea particularmente importante.

Por encima de todo, el proceso debe establecer nuevas perspectivas sobre las fuentes de la ansiedad. Estas proposiciones pueden servir de base para nuevas formas de lucha, nuevas tácticas y la reactivación de una fuerza activa frente a la represión actual: una máquina para la lucha contra la ansiedad.

5 respuestas a “Seis tesis sobre la ansiedad y por qué está previniendo con eficacia la militancia , y una posible estrategia para superarla

  1. Recien vengo a encontrar esto! tambien traduje este articulo, no lo habria hecho si hubiese visto esta traduccion (no la encuentro tan “mierda”)… en fin… coloque mi version en es.theanarchistlibrary.org

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